MIURA

MIURA
COSTE EN PUNTOS
45
DES
6
COO
5
FUE
6
INT
3
CON
4
VOL
5
AGUANTE
11
DETERMINACIÓN
4
PODERES

Traje Protector (Resistencia al Daño 2), Moto (Súper Velocidad 3)

ESPECIALIDADES

Artes Marciales (M), Atletismo (E), Conducir (E), Investigar, Mecánica, Sigilo (E),

CUALIDADES

Identidad: Justiciero retirado... más o menos. Frase: Pega como un Miura, pero es igual de tozudo. Conexiones: Raquel es como una hija para él.

DESAFIOS

Personal: No son los años, es el rodaje.

Nombre real: Fernando Carrasco
Ocupación: Boxeador y entrenador
Base: Gimansio Knockout, Valencia, España.

La historia de Fernando Carrasco es similar a la de muchos otros deportistas de élite. Un joven boxeador inquieto de un barrio difícil que logra superar las adversidades y ganar un oro olímpico en Seúl a una edad en que la mayoría aún no ha acabado la universidad, pero que lo tira todo por la borda debido al ego y al abuso de sustancias. Para cuando su carrera se vino abajo después de dar positivo en un test de drogas rutinario, la mayoría de gente de su entorno ya le había dado la espalda.
Sólo, arruinado y desesperado, hubiera podido acabar como uno más de tantos yonkis anónimos de no ser por su primer entrenador, Roque Espada, que se apiadó de él, le ayudó a rehabilitarse y le dio trabajo en su gimnasio, el Club Knockout. Durante ese tiempo Fernando se dedicó a estudiar diferentes artes marciales como una forma de centrar su mente y recuperar su antigua forma física, a la vez que ayudaba a su amigo a mantener a muchos jóvenes lejos de las calles gracias al deporte.
Sin embargo, algunas pandillas de la zona no estaban muy de acuerdo con esta última labor y lo dejaron muy claro cuando emboscaron a Roque una tarde después del trabajo, le dieron una paliza y quemaron el gimnasio. Aunque la policía trató de identificar a los culpables, estos tenían a la población del barrio demasiado asustada compara atreverse a colaborar y al final la investigación quedó en nada.
Fernando, incapaz de ver como el ataque a alguien que era como un segundo padre para él quedaba impune, decidió tomar el toro por los cuernos. Rastreó personalmente a los responsables del ataque, los arrinconó en los billares donde solían reunirse y los machacó a puñetazos antes de entregárselos a las autoridades envueltos con un lacito.
En los días siguientes comenzó a darse cuenta de la magnitud de lo que había hecho y del impacto positivo que había tenido en el barrio. Empezó a comprender que la policía no siempre podía hacer lo necesario para atrapar a los delincuentes porque estaban limitados por el sistema y las leyes, pero que él quizás pudiera ayudar a limpiar su barrio de algunos elementos indeseables.
Para cuando su mentor salió del hospital, una semana después, ya había decidido convertirse en un justiciero y comentó sus planes con Roque. En un primer momento éste no estuvo de acuerdo en que arriesgara su vida de esa manera, pero finalmente acabó aceptándolo afirmando que Fernando no sólo golpeaba como un Miura, sino que era igual de tozudo y por tanto no serviría de nada intentar convercerlo. Al joven le gustó el comentario y decidió adoptar Miura como nombre de guerra.
Juntos reconstruyeron el gimnasio, esta vez como socios, incluyendo una habitación secreta donde poder planear sus actividades extracurriculares y guardar cualquier material comprometedor lejos de ojos indiscretos. Durante los meses siguientes Fernando empezó a limpiar el barrio de camellos y chorizos de medio pelo, ascendiendo poco a poco en la jerarquía criminal hasta llegar a los delincuentes que lideraban el cotarro.
En 1994 sus acciones llamaron la atención de Campeador, que por entonces estaba buscando aliados para fundar los Centinelas y no dudó en ofrecerle un puesto en el equipo. En un primer momento Fernando dudó bastante y estuvo a punto de rechazar la oferta pensando que no era lo bastante fuerte para luchar a ese nivel, pero Campeador le convenció diciéndole que tenía coraje y corazón y que eso era lo que realmente necesitaban.
Durante los siguientes años intentó mantener un equilibrio casi imposible entre su trabajo con los Centinelas, mantener su barrio a salvo y su labor con los jóvenes del gimnasio. También trató de reconstruir su relación con su familia, que estaba rota desde su caída en desgracia, aunque fue un proceso lento y no del todo exitoso. Si bien logró un cierto acercamiento con sus hermanos y su madre, su padre falleció en 1998 sin querer saber nada de él.
A comienzos de los dos mil Roque le confesó que le habían diagnosticado un grave enfisema y que no le quedaba mucho tiempo de vida pero que antes de morir quería hacer las paces con su hija, a la que no veía desde que ella tenía ocho años. Fernando intentó rastrearla usando todos los recursos de los Centinelas para ello, pero desgraciadamente su mentor falleció antes de lograrlo. En su lecho de muerte le pidió que continuara buscándola y cuidara de ella en su nombre.
Tras la muerte de su amigo se esforzó para mantener el negocio funcionando, pero no olvidó su promesa. Finalmente encontró a la chica, Raquel, en un club de lucha clandestino y consiguió ganarse su confianza, ayudándola a salir de aquel mundillo y dándole trabajo en el gimnasio como instructora. Con el tiempo ella llegó a verlo como una figura paterna y perdonó a Roque por el abandono.
En 2008 los Centinelas se desmantelaron y muchos de sus miembros decidieron colgar la capucha, pero Miura decidió continuar protegiendo su barrio a pesar de que la edad y las lesiones ya habían hecho mella en él. Raquel, que conocía su secreto desde hacía tiempo, le dio a elegir: o se retiraba o permitía que ella le ayudara. Tras mucho discutir, Fernando acabó por aceptar que ella tenía parte de razón y comenzó a entrenarla para que se convirtiera en justiciera bajo el nombre de Uppercut.
En los años siguientes, sin embargo, tuvo que reconocer que la edad no perdona. Fue dejando gradualmente la lucha contra el crimen en manos de su protegida, aunque no se retiraría definitivamente hasta después de la invasión drax de 2014, cuando luchó junto a sus antiguos compañeros en una última batalla.
A partir de entonces se dedicó por completo a transmitir sus conocimientos a la siguiente generación de justicieros. Continuó entrenando a Raquel, pero también empezó a formar en secreto a otros jóvenes con talento del gimnasio que deseaban proteger a los demás, instruyó a algunos jóvenes justicieros e incluso colaboró de vez en cuando como profesor de combate cuerpo a cuerpo en la Academia Hazaña. Por esta época Mentor le ofreció un puesto a tiempo completo como instructor en su red de justicieros, pero él lo rechazó porque no aprobaba sus métodos ni la forma en que éste manipulaba a sus reclutas para convertirlos en agentes de su propia venganza personal.
En 2018, cuando su gimnasio pasaba por dificultades económicas, Fernando volvió a usar temporalmente el traje de Miura para participar en la Federación de Lucha Extrema y ganar el dinero suficiente para mantener el negocio a flote hasta que Raquel y algunos de los Centinelas le hicieron una intervención y le convencieron de aceptar su ayuda en vez de arriesgar su vida.
En la actualidad sigue formando a nuevos luchadores contra el crimen en su pequeño gimnasio, negándose a jubilarse con la tozudez que siempre le ha caracterizado.

Personalidad

Ya desde muy joven, Fernando fue una persona de ideas claras, con una gran disciplina que le permitía trabajar muy duro en su entrenamiento pero que también le llevaba a ser tozudo y orgulloso en ocasiones. Durante su etapa como campeón olímpico su fuerza de voluntad se convirtió en un ego desmedido que le llevaba a considerarse el centro de mundo y tratar a la gente de su entorno de forma muy despectiva. Tenía un carácter impulsivo e irascible que se vio agravado por el consumo de diversas sustancias como el alcohol y la marihuana, llevándole se denunciado en alguna ocasión por agresión.
Tras su caída en desgracia, no obstante, su actitud cambió bastante. Con ayuda de Roque pudo desintoxicarse y enfrentarse a todos sus errores, ganando una buena dosis de humildad en el proceso y volviéndose mucho más empático gracias al trabajo que hacía con chavales en riesgo de exclusión y mujeres maltratadas. El entrenamiento constante en artes marciales le permitió redescubrir su antigua disciplina y ganar dosis considerables de paciencia y autocontrol.
En la actualidad sigue siendo bastante directo y tozudo, pero siempre está dispuesto a echar una mano a cualquiera que la necesite.

Poderes y habilidaddes

Miura no posee ningún tipo de poderes o habilidades metahumanas de ningún tipo pero las décadas dedicado a la práctica de diversas artes marciales le han conferido forma física casi perfecta que mantiene ejercitándose regularmente. Aunque ya pasa de los sesenta años, su fuerza física y su destreza siguen siendo bastante considerables.
Esa un maestro en varias disciplinas de combate cuerpo a cuerpo, entre ellas el aikido, el karate y el judo, aunque su especialidad siempre ha sido el boxeo. Ha logrado combinar muchas de ellas para crear un estilo único de lucha que le ha permitido vencer en no pocas ocasiones a rivales dotados de súper poderes. Añadido a esto es un atleta de élite y ha aprendido con los años a moverse sigilosamente para pillar a sus oponentes desprevenidos.
Es un verdadero apasionado de las motos y no sólo posee gran habilidad como piloto sino que también es bastante hábil a la hora de repararlas y mantenerlas, llegando incluso a ser capaz de construir una a partir de piezas recuperadas de varios desguaces que utilizó para desplazarse mientras estuvo en activo como justiciero y que luego le pasó a su protegida Uppercut.