CLUB KNOCKOUT
Aunque en la actualidad es uno de los principales centros de formación en artes marciales del país y ha dado numerosos campeones nacionales e internacionales, los orígenes del Club Knockout son en realidad bastante humildes. Fundado en 1974 por Roque Espada, un ex militar que había luchado brevemente en el circuito profesional de boxeo antes de retirarse debido a una lesión grave, comenzó como un simple gimnasio de barrio con máquinas de segunda mano y sacos medio reventados.
Empezó a ganar cierta notoriedad a mediados de los años ochenta, cuando uno de los alumnos de Roque, un joven llamado Fernando Carrasco, empezó a despuntar ganando en pocos años el campeonato de España y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl. Sin embargo ese reconocimiento se esfumó rápidamente después de que se produjera una ruptura pública entre Roque y su alumno debido a la creciente arrogancia de éste último.
Ambos permanecieron distanciados durante más de dos años, pero después de que la carrera deportiva de Fernando se fuera al traste tras dar positivo en un test de drogas rutinario Roque fue el único que le dio una oportunidad, ofreciéndole un trabajo y ayudándole a desintoxicarse. Juntos iniciaron un programa extraescolar para ayudar a muchos adolescentes del barrio a mantenerse lejos de problemas, cosa que no gustó demasiado a algunas de las bandas criminales de la zona.
A mediados de 1992 un grupo de encapuchados emboscó a Roque a la salida del gimnasio, le propinó una salvaje paliza y quemó el lugar. Este podría haber sido el final del Club Knockout, pero ni Roque ni Fernando eran de los que se rinden fácilmente y en los meses siguientes usaron el dinero del seguro y los escasos ahorros que ambos tenían para reconstruirlo y ampliarlo, esta vez como socios.
Fue por ésta época cuando Fernando decidió convertirse en el justiciero Miura, usando una habitación secreta en el local como su base de operaciones y guardando allí todo el material comprometedor incluso después de entrar a formar parte de los Centinelas.
Durante los años siguientes el gimnasio fue creciendo y expandiéndose. Varios de sus alumnos lograron alcanzar importantes victorias en diversas disciplinas marciales: judo, kárate, aikido… Esto atrajo cada vez más clientes y les permitió mejorar sus programas de ayuda social incorporando cursos de defensa personal gratuitos para mujeres maltratadas entre otras cosas.
En 2003 Roque falleció de un enfisema agudo y el Knockout pasó a ser propiedad exclusiva de Fernando, aunque al año siguiente éste contrató a la hija de su mentor, Raquel, como instructora para alejarla del mundillo de las luchas clandestinas. En muy poco tiempo ella se convirtió en una ayuda indispensable para él, especialmente después de descubrir su identidad como Miura.
A medida que la edad hacía mella en Fernando, éste empezó a centrarse en formar a nuevos justicieros en secreto aprovechando la tapadera que le ofrecía el gimnasio. Su primera alumna fue la propia Raquel (que acabaría usando el alias de Uppercut) aunque muy pronto le siguieron otros jóvenes, incluidos algunos de los protegidos y sucesores de sus viejos compañeros de los Centinelas.
Por desgracia, aunque la fama del gimnasio como centro de entrenamiento no dejaba de crecer a medida que sus alumnos arrasaban en distintas competiciones de élite por todo el mundo, sus finanzas no siempre seguían el mismo camino porque gastaban mucho dinero financiando sus programas sociales y el entrenamiento de sus alumnos más desfavorecidos. En 2018 el centro pasó por una mala racha económica que casi les llevó a la quiebra y obligó a Fernando a aceptar luchar como Miura en la Federación de Lucha Extrema antes de que sus antiguos compañeros se enteraran y le convencieran de aceptar ayuda.
Gracias a su inversión hoy día el Knockout sigue funcionando a pleno rendimiento, aunque Fernando ha empezado a delegar cada vez más tareas de gestión en Raquel para poder centrarse únicamente en sus labores como entrenador.
Ubicación
El Knockout ha ido cambiando mucho con los años, pasando de ser un gimnasio cutre con goteras y sacos medio machacados a uno de los centros de adiestramiento mejor valorados del país, con unas instalaciones que ocupan prácticamente todo el bajo de su edificio.
La parte pública del mismo cuenta con varias salas de entrenamiento (tanto comunales como individuales), una sala de ejercicio completamente equipada, duchas, servicios, despachos, almacenes de material… Las paredes están decoradas con fotos y recortes de prensa de antiguos alumnos, trofeos y pósteres motivacionales. Los acabados son sencillos y nada lujosos, ya que el dinero se invierte totalmente en el entrenamiento, no en la estética.
La parte privada, en cambio es mucho más pequeña y, de hecho, se encuentra en el edificio contiguo. Originalmente era un pequeño garaje que Roque y Fernando adquirieron discretamente y conectaron a través de una puerta oculta. La habitación está organizada en torno a una gran colchoneta cuadrada que sirve como zona de entrenamiento privada, con el resto de instalaciones dispuestas en torno a ella. Hay un pequeño taller que alberga dos motos y todo el material necesario para repararlas, una zona de almacenaje para los trajes y el resto del equipo de lucha contra el crimen y, para disgusto de Miura, una zona de ordenadores para realizar investigaciones y recabar información.
Descripción
El Club Knockout se ubica en un pequeño bloque de apartamentos en el barrio valenciano de Nazaret. La entrada principal da a un calle relativamente amplia y con cierto movimiento, mientras que la entrada secreta que conduce a la guarida de Miura da a un pequeño y discreto callejón situado en la parte trasera y muy poco transitado.