BATALLA DE BERGSBURG
La llamada Batalla de Bergsburg fue un combate que tuvo lugar en marzo de 1945, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando una unidad conjunta compuesta por los Royal Knights británicos y varios agentes metahumanos de la Resistencia Francesa (entre ellos Emet, Renard y Loup-Garou) asaltaron y tomaron la fortaleza de Bergsburg.
Su objetivo principal era capturar a los Übbermensch y a tantos miembros de la Sociedad Thule como fuera posible para poder llevarlos a juicio por crímenes de guerra, así como incautar todos los artefactos mágicos que se guardaban en su cámara acorazada con el fin de evitar que fueran usados contra las tropas Aliadas.
La lucha fue verdaderamente encarnizada y se saldó con numerosas bajas en ambos bandos, incluída la de uno de los miembros de los Royal Knights, Spitfire, pero el resultado no llegó a cumplir las expectativas de ningunos de los bandos. Si bien la fortaleza cayó ante los atacantes y muchos agentes de Thule fueron capturados con vida, los súper soldados alemanes fueron dados oficialmente por muertos y ningún artefacto pudo ser recuperado ya que Renard huyó con ellos antes de que el combate acabara.
Sin embargo, supuso un duro golpe para el Tercer Reich, que se vio privado de buenas a primeras de sus únicos soldados con habilidades metahumanas, perdió el apoyo de la Sociedad Thule y vio como sus últimas esperanzas de remontar el curso de la guerra se desvanecían para siempre.
Antecedentes
Los Übbermensch habían sido un constante quebradero de cabeza para los Aliados desde su aparición en 1941, decantando en numerosas ocasiones la balanza a favor del bando alemán hasta que los Royal Knights igualaron un poco el terreno de juego a partir de 1943. Por esa razón, encontrar la localización de su cuartel general fue siempre una de las máximas prioridades para aquellos que se oponían al Tercer Reich. Sin embargo, descubrir dónde se ocultaban los súper soldados alemanes cuando no estaban realizando alguna misión no resultó ser una tarea nada fácil.
Los mejores espías ingleses, franceses y estadounidenses trataron, sin éxito, de averiguar su localización. Al final la tarea recayó en Odette Celier, la aventurera conocida como Le Rose y una colaboradora habitual de la Resistencia. Ésta logró acercarse a un importante general nazi, seducirlo y robarle unos documentos que, convenientemente descifrados, indicaron el lugar exacto: el castillo del pequeño pueblecito de Bergsburg, al borde de la Selva Negra alemana.
La Resistencia francesa carecía de los medios técnicos y la potencia de fuego necesarios para llevar a cabo la misión en solitario, por lo que solicitaron la ayuda de los Royal Knights. Tras algunas negociaciones, se formó una fuerza conjunta que se trasladó en secreto hasta las inmediaciones de la localidad.
Desarollo
El ataque fue planeado para la madrugada del 6 de marzo de 1945. Selkie, de los Royal Knights, fue la encargada de infiltrarse en la fortaleza haciendo uso de sus habilidades acuáticas para abrirse paso a su interior a través del foso inundado que comunicaba con el cercano río Berg. Una vez dentro, noqueó a varios centinelas y abrió los portones para que entraran el resto de sus compañeros.
Los alemanes se dieron cuenta inmediatamente de la intrusión y enviaron una pequeño contingente de tropas para frenar a los invasores mientras movilizaban a los Übbermensch. Estas tropas fueron rápidamente reducidas, pero lograron ganar el tiempo suficiente para impedir que los Aliados entraran más allá del patio antes de que los súper soldados alemanes hicieran acto de presencia acompañados de un nutrido contingente de agentes de Thule, mucho mejor armados y equipados que los soldados nazis.
La batalla pareció decantarse en un primer momento del lado alemán. Meister y Lillie se quedaron en la retaguardia para guiar a las tropas y potenciarlas con sus poderes psíquicos respectivamente, mientras Schwartzpanzer se lanzaba directamente contra el líder de los Royal Knights, Lionheart, y Blitzkrieg mantenía a raya a los atacantes con ráfagas eléctricas. Adler se quedó atrás en una primer momento, para prestar apoyo aéreo a sus hombres como se le había ordenado. Si las cosas hubieran seguido por este camino la batalla habría tenido sin duda otro fin, pero pronto empezaron a torcerse.
En primer lugar Spitfire y Peggy Dee se las arreglaron para eliminar las ventajas de que disponían los soldados de Thule. El primero usó su rivalidad con Adler para provocarle y conseguir que saliera en su persecución, dejando a sus hombres sin protección. Le hechicera británica, por su parte mantuvo ocupada a Lillie en un duelo mental que debilitó los potenciadores que había colocado en sus tropas.
Gracias a esta ventaja, los atacantes lograron abrir brecha en la línea alemana. Emet pudo unirse a la refriega que mantenían Lionheart y Schwartzpanzer. Entre ambos pudieron noquear fácilmente al súpersoldado alemán y quedaron libres para apoyar a sus compañeros.
Casi al mismo tiempo, Armor usó sus poderes de teletransporte para llegar a donde estaba Meister, enzarzándose con él en un duelo a espada. A pesar de los reflejos mejorados del líder de los Übbermensch, el fantasma consiguió mantener el terreno mientras sus compañeros decantaban la batalla a su favor.
Sin su comandante para refrenarlo, Blitzkrieg se dejó llevar por la furia y desató toda sus potencia en una devastadora tormenta eléctrica que acabó hiriendo tanto a amigos como a enemigos. Esto proporcionó un breve respiro a los nazis, quienes trataron de recuperar el terreno perdido.
Sin embargo, justo en ese momento, Spitfire falleció al ser atravesado por un racimo de metralla lanzada telequinéticamente por Adler. Su muerte enfureció a los combatientes aliados, que redoblaron sus esfuerzos eliminando a las tropas de Thule por completo hasta que sólo quedaron los propios Übbermensch.
Sabiendo que no había forma de que superaran a sus oponentes, Meister ordenó la retirada al interior del castillo. Lillie cubrió su huida usando sus poderes para confundir a los atacantes haciendo que se enfrentaran unos a otros. Por fortuna, Peggy Dee fue capaz de anular su control mental y permitir a sus compañeros reanudar el asalto. La batalla se trasladó entonces a los pasillos de la construcción, defendidos por los últimos soldados de la Sociedad Thule que quedaban, armados con algunos artefactos mágicos.
Mientras tanto, Adlermann (el principal responsable de Thule en el lugar), viendo que todo estaba perdido, decidió activar un protocolo de emergencia. Utilizó una reliquia mística para poner a los Übbermensch en animación suspendida y luego ordenó que fueran enviados a una localización secreta a través de un portal mientras él se quedaba atrás para defender la plaza. Antes de que los Aliados puedan llegar a la sala de control del castillo, detonó un poderoso explosivo destruyendo el lugar y acabando con su propia vida.
Los atacantes lograron abrirse paso hasta el lugar de la explosión, haciéndose efectivamente con el control de la fortaleza y capturando a todos los miembros supervivientes de Thule. Aprovechando la confusión, Renard se escabulló hasta la cámara acorazada y escapó llevándose todos los artefactos mágicos y reliquias que allí se guardaban.
Antes de que amaneciera, los Aliados ya se habían hecho con el control de la fortaleza. En los días siguientes llegaron refuerzos para asegurar la plaza y los prisioneros fueron trasladados a unas instalaciones militares en Francia para ser interrogados.
Consecuencias
La victoria de los Aliados en Bergsburg supuso el fin de los planes de la Sociedad Thule para hacerse con el control de Europa y un golpe tremendo para el ya moribundo régimen nazi.
Los Übbermensch habían sido derrotados completamente y dados por muertos, por lo que la Sociedad decidió mantenerlos criogenizados hasta que se diera una oportunidad más propicia de retomar su agenda. Fueron escondidos en un refugio secreto de la organización, donde permanecieron hasta que Donnar ordenó reanimarlo hace sólo unos meses.
Privado del apoyo y los recursos de Thule, y con sus únicos agentes metahumanos desparecidos, el Tercer Reich ya no tenía ninguna posibilidad real de ganar la guerra. En los meses siguientes las tropas Aliadas fueron avanzando en todos los frentes hasta que a los alemanes ya no les quedó más remedio que la rendición.
Hay quien cree que esta derrota fue la principal razón de que Hitler decidiera activa el llamado Protocolo Kriegshunde (“Perros de Guerra” en alemán), consistente en la liberación de lossujetos supervivientes de los experimentos del doctor Geier por todo Berlín en el momento de la entrada de las tropas soviéticas. La gran mayoría de estos sujetos estaban dotados de poderes psíquicos incontrolables y graves problemas mentales debido a las torturas a las que habían sido sometidos y provocaron una gran devastación en la ciudad antes de ser sometidos por un pelotón de brujas soviéticas, las Nachthexen.
Por su parte, los supervivientes del bando vencedor fueron aclamados como héroes nacionales en sus respectivos países y en los años siguientes ayudaron en su reconstrucción. Los Royal Knights, en particular, se convirtieron en la principal defensa del Reino Unido frente a cualquier amenaza metahumana y han continuado actuando ininterrumpidamente desde entonces.