ACADEMIA HAZAÑA
Durante más de veinte años, la Academia Hazaña ha acogido, instruido y guiado a varias generaciones de héroes y justicieros, proporcionándoles un lugar seguro en el que aprender a utilizar sus extraordinarios de forma responsable.
Su origen se remonta al año 2001 cuando Fernando Azaña, que había sido uno de los fundadores de los Centinelas bajo el alias de Hazaña, se vio obligado a colgar definitivamente la capucha tras quedar gravemente herido mientras ayudaba a evacuar un edificio en llamas. Incapaz de renunciar por completo a la lucha contra el crimen, decidió crear una escuela donde pudiera pasar sus conocimientos y experiencia a los hijos y protegidos de sus compañeros de equipo y, al mismo tiempo, mantenerlos a salvo mientras sus padres salvaban el mundo.
El centro abrió oficialmente sus puertas para el curso 2002-2003 bajo la fachada de una pequeña y exclusiva escuela privada situada en el bajo de un discreto edificio, con el nombre de Academia Azaña. En un primer momento sólo acogía a los descendientes de los Centinelas, pero poco a poco su plantilla de alumnos se fue ampliando al acoger a los hijos de otros justicieros, jóvenes metahumanos que necesitaban ayuda para controlar sus habilidades y otros adolescentes con poderes. En sólo unos años el número de estudiantes había crecido tanto que fue necesario hacer grandes cambios.
En primer lugar, la escuela fue trasladada en 2006 a una nueva ubicación situada cerca del antiguo cauce del río Túria que contaba con todas las infraestructuras necesarias: aularios, gimnasios, auditorio, laboratorios de ciencias… Disponía incluso de dormitorios para poder tener alumnos en régimen de internado y estaba protegida por los más avanzados sistemas de seguridad.
También fue necesario reforzar la plantilla, que en un primer momento se había mantenido al mínimo para evitar filtraciones. Se contrataron nuevos profesores, la mayoría de ellos ex justicieros o metahumanos de algún tipo, recurriendo a robots construidos ex profeso para ocuparse del mantenimiento, la seguridad y el resto de tareas cotidianas.
Apenas un par de años después la escuela sufrió su primer revés serio. A causa de un filtración de seguridad causada por un miembro del profesorado que resultó ser un traidor, la Academia fue atacada por miembros de la organización terrorista Plus Ultra que pretendían captar a varios de los alumnos para nutrir sus filas. Aunque el profesorado y los robots de seguridad pudieron repeler a los atacantes sin demasiados daños y Fernando se las arregló para que incidente no trascendiera a la prensa, las autoridades acabaron por descubrir la verdadera naturaleza del centro.
En los meses siguientes, Azaña se vio obligado a recurrir a todos sus contactos e influencias para evitar que le cerraran la escuela. Tras muchas negociaciones, logró firmar un acuerdo permanente con el Gobierno por el que se le permitía seguir funcionando con normalidad a cambio de ayudar a rehabilitar a algunos adolescentes metahumanos con problemas legales. Este acuerdo supuso no pocos quebraderos de cabeza para el personal de la Academia, pero mantuvo a salvo el secreto… al menos por un tiempo.
En el año 2014, cuando los drax invadieron la Tierra, Fernando Azaña retomó brevemente su carrera como justiciero para ayudar al resto de Centinelas a combatir a los alienígenas, dejando la protección de sus alumnos en manos de su subdirectora, Atalanta. Esta, junto a la hija del propio Azaña, lideró a profesores y alumnos mientras mantenían a salvo a la población de la ciudad. Aunque sus acciones salvaron innumerables vidas ese día, desgraciadamente también expusieron el secreto de la Academia a la luz pública.
En los meses siguiente la noticia se extendió como la pólvora por los diversos medios de comunicación. Algunos grupos de ultra derecha empezaron una campaña de desprestigio y reclamaron una y otra vez a las autoridades que cerraran el centro afirmando que era un peligro para la ciudadanía. La presión social llegó a ser tan grande que el Gobierno se llegó a plantear romper el acuerdo y cerrar la escuela, aunque cambiaron de opinión después de que los Centinelas hicieran declaraciones públicas apoyando la escuela ya que por entonces estos gozaban de un gran respaldo por haber sido esenciales en la derrota de los invasores drax.
La situación estaba cada vez más tensa. Casi todos los días había manifestantes ante la escuela, exigiendo que la cerraran y no pasaba una semana sin que alguien hiciera alguna pintada ofensiva en el muro perimetral. Para ayudar a mejorar la opinión pública sobre el centro Fernando decidió organizar una jornada de puertas abiertas y permitir la presencia de la prensa, pero el evento fue saboteado cuando varios militantes de la Inquisición atacaron a los asistentes causando numerosos heridos hasta que fueron detenidos por alumnos y profesores.
En los días siguientes las imágenes de los jóvenes metahumanos protegiendo a la gente se hicieron virales y pusieron a la mayor parte de la opinión pública de su parte. El gobierno decidió respaldar la Academia firmando un nuevo acuerdo con Fernando que, además de confirmar los términos del anterior, le daba oficialmente la categoría de centro concertado e incluía la presencia permanente de un representante de A.R.E.S que supervisara la seguridad. Para marcar este nuevo comienzo, y como ya no hacía falta mantener el secreto, Fernando cambió oficialmente el nombre de la escuela por Academia Hazaña, incluyendo la “H”.
En los años siguientes, la colaboración entre la Academia y las autoridades se fue volviendo más estrecha. No sólo acogían y ayudaban a rehabilitar a adolescentes metahumanos con problemas, sino que también colaboraron en las relaciones diplomáticas de nuestro país al admitir alumnos de culturas como los atlantes, las amazonas e incluso los selenitas mediante un programa de intercambio cultural.
En la actualidad sigue habiendo un sector bastante conservador de la población abogando por su cierre liderado principalmente por el PHN, pero cada vez es menos numeroso. Ha habido algunos incidentes menores en los últimos años, aunque nada especialmente grave. Sin embargo, Fernando está considerando seriamente trasladar de nuevo a la escuela a una ubicación más discreta en las afueras de la ciudad para evitar que estos incidentes lleguen a provocar daños colaterales.
Ubicación
Originalmente la Academia Hazaña estaba ubicada en Valencia, en un edificio de la zona universitaria, en la Avenida Blasco Ibáñez próxima al cruce con Aragón. Más tarde se trasladó cerca del antiguo cauce del río Túria, junto al puente del Ángel Custodio.
Descripción
La primera versión de la Academia estaba ubicada en el bajo de un edificio de la zona universitaria y contaba con las instalaciones básicas: aulas, biblioteca, comedor, gimnasio e incluso un patio interior bastante grande donde los alumnos podían pasar sus descansos. Estaba protegida por fuertes medidas defensivas y contaba con personal de seguridad permanente.
La segunda escuela se compone de varios edificios y un amplio patio rodeados de un alto muro de ladrillo. El edificio principal contiene el aulario, la sala de profesores, las oficinas administrativas, la biblioteca, los laboratorios de ciencias y un auditorio donde se pueden organizar reuniones del claustro o representaciones artísticas. El edificio de alojamientos alberga la cafetería, los baños y dormitorios tanto de los alumnos como del personal interno y la enfermería, así como un salón común donde los estudiantes pueden pasar su tiempo libre. El último edificio es un gimnasio que incluye una cancha profesional de baloncesto, una piscina, vestuarios y almacenes de material.
Por debajo de todo el complejo hay una red de galerías subterráneas donde se encuentran aquellas instalaciones más comprometidas, como una sala de entrenamiento holográfica, armerías, un hangar y varias salas de contención para casos extremos.