FILACTERIA

De entre todos los métodos que el ser humano ha ideado a lo largo de la historia para tratar de alcanzar la inmortalidad hay muy pocos que sean más terribles y peligrosos que las filacterias, objetos mágicos en los que un hechicero encierra su propia alma para impedir que cruce al Más Allá.

Los primeros intentos de crear algo remotamente parecido a una filacteria datan del Paleolítico Final, cuando los chamanes de algunas tribus cazadoras-recolectoras empezaron a extraer el alma de diversos animales y vincularlas a prendas hechas con su piel y sus huesos para poder tomar prestadas algunas de sus características. De ahí a experimentar con almas humanas sólo había un pequeño paso, por lo que no es raro que algunos hechiceros con más curiosidad que escrúpulos empezaran a llevar a cabo rituales en este sentido. En un principio se limitaron a invocar los espíritus de guerreros muertos y encerrarlos en el interior de sus propios cadáveres para traerlos de vuelta, lo que dañaba seriamente su psique y daba como resultado unos zombis descerebrados que apenas podían obedecer órdenes sencillas. Hacía falta una solución mejor.

Entonces, hace unas diez mil años, un chamán llamado Koschéi, que habitaba en lo que hoy día es el sur de Rusia, fue más allá de lo que nadie se había atrevido antes. Usando un ritual macabro y despiadado, que incluía el sacrificio de su mujer y su hijo nonato, extrajo su propia alma de su cuerpo mientras aún estaba vivo y la introdujo en una sencilla aguja de hueso creando la primera filacteria de que se tiene constancia. Los resultados fueron aún más espectaculares de lo que él mismo había esperado: a partir de entonces dejó de envejecer, se volvió inmune a la mayoría de necesidades humanas y, sencillamente, quedó más allá del alcance de la muerte.

Si bien éste jamás reveló a nadie la fuente de su inmortalidad, que se sepa, los rumores al respecto se extendieron con el paso de los siglos, llegando a formar parte del folclore y las leyendas eslavas e impulsando a muchos hechiceros a seguir sus pasos con diversos grados de éxito. Por todo el mundo empezaron a surgir intentos de replicar el proceso llevado a cabo por Koschéi.

En el antiguo Egipto, por ejemplo, los sacerdotes de la Casa de la Vida usaban amuletos en forma de escarabajo (vinculado al ciclo de muerte y renacimiento) o de anj (que representaba la vida eterna) para atrapar el alma de sus miembros más notables tras su muerte y evitar que empezara su viaje al Más Allá. Este proceso era imperfecto, sin embargo, y no evitaba la putrefacción del cuerpo, por lo que se hacía necesario momificarlo primero y condenaba al sujeto a pasar la eternidad como un cadáver andante.

Algo similar sucedía entre los antiguos nórdicos, que encontraron un modo de revivir a sus mayores héroes sustituyendo sus corazones por una piedra rúnica especialmente fabricada, llamada eldunarí, que servía a modo de filacteria. Éste método tampoco preservaba los restos, por lo que los no-muertos nórdicos, los draugr, a menudo parecen poco más que esqueletos podridos.

Otras culturas, como los aztecas, los asirios y los chinos (por poner sólo unos cuantos ejemplos) desarrollaron sus propios sistemas para conservar las almas de los difuntos y permitirles regresar, pero ninguna logró encontrar una manera de hacerlo antes de la muerte para alcanzar la verdadera inmortalidad.

Hasta donde sabemos sólo ha habido otra persona que haya sido capaz de replicar el procedimientos de Koschéi, un alquimista del siglo XVIII que posteriormente llegó a hacerse muy famoso entre las cortes europeas con el sobrenombre de Conde de Saint-Germain. Sin embargo, de ésta última figura hay mucha menos información que del inmortal ruso y tanto el método que usó para crear su filacteria como el aspecto de la misma permanecen en el más absoluto de los secretos. Hay algunos rumores, claro, pero ninguna certeza.

Algunos afirman que logró engañar al propio Koschéi para robarle sus secretos y que éste ha estado persiguiéndole desde entonces, mientras que otros juran que vendió su alma a algún demonio y que, de hecho, es la inspiración real del personaje de Dorian Grey. Sea como sea, ha pasado una considerable cantidad de tiempo tratando de mantener su existencia sumida en el misterio.

En la actualidad las filacterias son poco más que una leyenda para la mayoría de la gente. Su existencia es conocida sólo por unos cuantos nigromantes y eruditos, pero sólo un porcentaje ínfimo de ellos posee los conocimientos necesarios para tratar de crear una.

Descripción

En la actualidad hay básicamente dos tipos de filacterias. El primero incluye lo que podríamos definir como filacterias imperfectas, aquellas que sólo pueden atrapar un alma después de la muerte y, por lo tanto, más que conceder la inmortalidad lo que hacen es convertir al sujeto en un no-muerto. Su fabricación es más sencilla y está al alcance de los nigromantes más capaces, aunque a menudo requiere un ritual muy complejo e ingredientes extremadamente difíciles de conseguir. Éstas filacterias suelen ser objetos mágicos especialmente construidos para su macabro propósito y a menudo su aspecto depende de la tradición mágica a la que pertenece el mago que ejecuta el ritual: los amuletos de las momias egipcias y los eldunarís nórdicos son buenos ejemplos de éste tipo de filacterias.

El segundo tipo es mucho más escaso y se compone de lo que podríamos denominar como filacterias perfectas, aquellas que albergan el alma de alguien mientras aún está vivo e impiden que pueda llegar a morir concediéndole una auténtica inmortalidad. Su creación es extremadamente compleja y, aunque los detalles exactos son uno de los secretos mejor guardados de la historia, sabemos que al menos en uno de los dos casos conocidos requirió un sacrificio humano. Tampoco sabemos, exactamente, qué aspecto pueden tener éstas filacterias. Según los mitos eslavos el alma de Koschéi está escondida en una aguja, mientras que si es verdad que Saint-Germain inspiró la historia de Dorian Grey su alma debería estar encerrada en un cuadro. Sin embargo, esto son sólo suposiciones.

Poderes y habilidaddes

Las filacterias imperfectas transforman a sus portadores en una especie de no-muertos, por lo que a partir de ese momento ya no sienten ninguna de las necesidades o debilidades humanas normales: no necesitan comer, beber, dormir o respirar, no pasan frío ni calor y ninguna enfermedad puede hacer mella en ellos. Ninguna cantidad de daño puede matarlos, ya que cualquier herida que sufran se regenera con el tiempo e incluso si sus restos mortales fueran eliminados completamente acabarían por reformarse en alguna parte mientras la filacteria no se estropee. En cambio, si ésta es gravemente dañada o destruida su alma se libera y continúa su camino al Más Allá matando inevitablemente al sujeto.

Las filacterias perfectas funcionan de un modo similar, aunque todavía más potente. Sus portadores no son cadáveres andantes sino que se conservan eternamente tal y como eran en el momento de crear su filacteria, por lo que pueden mezclarse libremente entre la población sin llamar la atención y, aunque no necesitan ingerir ningún alimento para seguir existiendo, pueden disfrutar de placeres mundanos como la comida o el sexo. Igual que con las versiones imperfectas otorgan una inmunidad total a cualquier necesidad física, la capacidad de regenerar inmediatamente cualquier daño que sufran y una inmortalidad absoluta mientras la filacteria no resulte dañada.

COSTE EN PUNTOS
7
DES
COO
FUE
INT
CON
VOL
PODERES

Inmortalidad 4 (Límites: Mientras la Filacteria no resulte destruida. Extras: Regeneración), Soporte Vital 10.

ESPECIALIDADES
CUALIDADES
DESAFIOS
COSTE EN PUNTOS
4
DES
COO
FUE
INT
CON
VOL
PODERES

Soporte Vital 10 (Límites: Mientras la filacteria no resulte destruida. Extras: Inmortalidad, Regeneración).

ESPECIALIDADES
CUALIDADES
DESAFIOS