ARMOR

ARMOR, Veterano de los Royal Knights
COSTE EN PUNTOS
45
DES
5
COO
4
FUE
5
INT
3
CON
3
VOL
5
AGUANTE
10
DETERMINACIÓN
1
PODERES

Soporte Vital 10 (Extras: Inmortalidad), Teleportación 4 (Límites: Sólo en sitios donde haya estado. Extras: Sin Rango, Fase, Vuelo), Armadura (Resistencia al Daño 6, Extras: Regeneración, Espada - Golpe Maestro que afecta a Insubstanciales)

ESPECIALIDADES

Espadas, Cabalgar.

CUALIDADES

Identidad: Caballero espectral maldito. Identidad: El miembro más veterano de los Royal Knights. Personal: En busca de redención.

DESAFIOS

Personal: El peso de sus pecados. Personal: Anticuado y desfasado

Nombre real: Sir Guy DeBracy
Ocupación: Soldado y miembro de los Royal Knights
Base: Bracy Hall, Inglaterra

Sir Guy DeBracy fue uno de los caballeros normandos más crueles, despóticos y sanguinarios del siglo XII. Explotaba salvajemente a sus vasallos y les exprimía con impuestos hasta que apenas tenían nada que comer para darse la gran vida: fiestas, cacerías, bebida y mujeres constituían sus día a día. Era también un fanático religioso que persiguió la brujería en sus tierras a sangre y fuego.

En 1194 se enamoró de una joven aldeana llamada Edwina, la persiguió obsesivamente y la cortejó hasta convertirla en su esposa a pesar del escándalo que aquello supuso. Durante un breve tiempo ella logró moderar sus temperamento, convirtiéndole en un gobernante más justo pero al cabo de sólo un para de años, todo se vino abajo. El párroco local acuso a Edwina de brujería y las investigaciones posteriores confirmaron la acusación. Ella nunca lo negó, aunque afirmó usar su magia únicamente para sanar y ayudar con los cultivos.

Sin embargo Sir Guy no la escucho. Sintiéndose traicionado, se dejó llevar por la furia y ordenó que la ejecutaran en la hoguera. Con su último aliento, la joven lanzó una maldición sobre su esposo: jamás encontraría el descanso en la muerte hasta que hubiera redimido todos sus pecados.

En un primer momento, el caballero no se tomó esta condena demasiado en serio. Volvió a sus antiguas costumbres y desató toda su crueldad sobre sus súbditos para desquitarse por la traición de su mujer. No tardaría en darse cuenta de su error, ya que apenas un año después una flecha perdida durante una batalla acabó con su vida.

Para su sorpresa, despertó poco después en el mismo sitio en que había muerto y descubrió que había quedado vinculado permanentemente a su armadura, fundiéndose con ella de alguna manera. Regresó a su castillo y trató de mantener su condición en secreto, aislándose en su torre y relacionándose sólo con algunos criados de confianza, pero fue inútil. Finalmente acabaron por descubrirle y una turba enfurecida, liderada por el mismo sacerdote que había acusado a su mujer, asaltó la fortaleza y la quemó hasta sus cimientos.

Sir Guy pasó los siguientes años vagando por las Islas Británicas en busca de alguien que pudiera ayudarle a romper su maldición. Persiguió a cualquiera que tuviera algún conocimiento sobre temas arcanos y no dudó en sobornar, intimidar o torturar a quien fuera necesario para lograr su objetivo, pero siempre sin éxito.

Al cabo de unos siglos, resignado y hundido en la desesperación, regresó a su antiguo hogar y se dedicó a morar en las ruinas, reflexionando sobre todos los errores de su vida y arrepintiéndose sinceramente de sus crímenes pasados. Con el tiempo el lugar fue reconstruido y habitado de nuevo. Sir Guy trató de expiar parte de su culpa cuidando de sus habitantes y manteniéndolos a salvo, pero su mera presencia incomodaba a la gente y la propiedad cambió frecuentemente de manos.

En 1943 Peggy Dee, que conocía la existencia de Sir Guy porque este se había encontrado a algunos de sus antepasados en sus viajes, acudió a verle y le pidió que respondiera a la llamada del rey Jorge VI para defender Inglaterra de los nazis. Con un poco de suerte, sus hazañas ayudarían a liberarle de su maldición y sin no, por lo menos ayudaría a su conciencia.

Sir Guy aceptó y esa fue la mejor decisión de su vida. Se unió a los Royal Knights y allí encontró un nuevo propósito para su vida, una causa digan que seguir y, por primera vez en siglos, gente que no huía despavorida al verle. Si bien en un primer momento su mentalidad anticuada provocó algunos choques dentro del equipo, no tardó en aprender de sus errores, mostrándose más abierto y receptivo a las nuevas ideas. Llegó a admirar francamente a sus compañeras Peggy Dee y Selkie, admitiendo sin ambages que eran más capaces que ningún caballero de su época.

Luchó junto a sus camaradas durante toda la guerra y tomó parte en la Batalla de Bergsburg, donde se batió en duelo con el propio Meister (el líder de los Übbermensch) demostrando que era un contrincante más que capaz a pesar de los reflejos sobre humanos de su oponente.

Tras la victoria aliada, Armor (como ahora era conocido) decidió continuar sirviendo en el equipo. Convenció al gobierno para que adquiriera su viejo casitillo y lo convirtiera en la nueva sede de los Royal Knights.

Desde entonces ha formado parte de todas la encarnaciones del grupo, aconsejando y ayudando a generaciones de héroe británicos y, sobre todo, velando por el bienestar de todos su compañeros de armas. A pesar de que se le ha ofrecido el puesto de comandante en numerosas ocasiones, él lo ha rechazado siempre porque cree que el poder es su gran tentación y prefiere ayudar en un segundo plano.

Personalidad

Durante su vida mortal, Sir Guy era un hombre egoísta y cruel, dispuesto a hacer lo que fuera para lograr sus objetivos, amante del lujo y los excesos.

Sin embargo, tras siglos recluído en las ruinas de su propio hogar dedicado a la reflexión y la introspección, ahora es una persona totalmente distinta. Comprende la maldad de los actos que cometió en vida y busca desesperadamente un modo de redimirse.

Procura mostrarse siempre compasivo y trata de encontrar una solución pacífica a la mayoría de conflictos cuando es posible. Aun así, no duda en empuñar su espada cuando se trata de proteger a los desvalidos y los necesitados.

Aunque es sorprendentemente abierto de mente para alguien que tiene cerca de mil años y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos aprendiendo de sus compañeros de equipo, todavía conserva algunos rasgos de personalidad que revelan su origen medieval: es profundamente devoto, tiene unos modales bastante anticuados y posee un fuerte sentido del honor, probablemente para compensar lafalta del mismo que tenía cuando vivía.

Poderes y habilidaddes

Sir Guy es esencialmente un espectro encerrado en una armadura metálica. Como tal, no puede morir ni siente ninguna de las necesidades humanas básicas, como el hambre, la sed o la fatiga. Con el paso de los siglos ha aprendido a utilizar su energía espiritual para logra una gran variedad de efectos: puede teleportarse instantáneamente a cualquier lugar en el que haya estado, volver temporalmente intangible su armadura e invocar un caballo espectral capaz de volar.

Su armadura y su espada están vinculadas a sus propia alma debido a la maldición que lo mantiene atrapado, lo que las hace mucho más fuertes y resistentes de lo normal y les proporciona la capacidad de repararse a sí mismas cuando son dañadas. Incluso si fueran destruidas por completo, el alma de Sir Guy se vincularía a otras automáticamente. Ambas están imbuidas de la energía espiritual del caballero y son capaces de dañar a entidades espectrales.