CROAT 1 / PERRO NEGRO
COSTE EN PUNTOS
DES
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INT
CON
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AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Espada de Fuego Infernal (Golpe Maestro Cortante 6, Extras: Defensivo, Afecta a Insubstanciales, Destreza Aumentada, Voluntad Aumentada), Armadura (Resistencia al Daño 5)
NOTA: Los valores que aparecen en su ficha ya incluyen la Destreza, la Voluntad y el Aguante mejorados por la espada. Sus valores normales, cuando no la tiene consigo, aparecen entre paréntesis.
ESPECIALIDADES
Atletismo, Conducir, Espadas, Liderazgo, Militar.
CUALIDADES
Epíteto: La Espada de Dios. Conexiones: La mano derecha del Gran Inquisidor. Identidad: Ex miembro de Hispania caído en desgracia.
DESAFIOS
Personal: La influencia del demonio.
COSTE EN PUNTOS
DES
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INT
CON
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AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Forma Astral 4 (Límites: Permanente.), Precognición 4 (Límites: Descontrolado, Sólo predice la muerte de sus encargos y su ubicación), Viaje Dimensional 4 (Límites: Sólo a los planos del Más Allá. Extras: Pasajeros, Teletransporte sin Rango), Transformación 5 (Extras: Afecta a Insubstanciales, Súper Sentidos -Visión nocturna, olfato aumentado y extendido, rastrear olfativo, oído ultrasónico)
NOTA: En su forma canina tiene DES 4 COO 4 FUE 3 INT 3 CON 5 VOL 3 y AGU 6. Poderes: Súper Velocidad 2 y Mordisco (Golpe 5)
ESPECIALIDADES
Atletismo, Supervivencia (Más Allá)
CUALIDADES
Motivación: En busca de redención divina. Identidad: Guía de Almas Perdidas Conexiones: Al servicio del Concilio de la Muerte.
DESAFIOS
Personal: Atormentado por sus pecados.
Rodrigo Matamoros creció en un hogar muy tradicional, con unos padres extremadamente católicos que le inculcaron sus valores desde muy pequeño. Hijo de un importante militar cercano al régimen franquista, quiso seguir los pasos de su padre en cuanto tuvo edad suficiente: cursó su educación básica en un colegio de curas, asistió después a una academia militar y finalmente entró en la Legión con apenas dieciocho años.
Allí destacó enseguida entra sus compañeros gracias a su absoluta disciplina, su obediencia ciega a las normas y las órdenes de sus superiores y su desaforado patriotismo. Fue ganando honores y condecoraciones rápidamente, llegando al grado de sargento y liderando una pequeña unidad de reconocimiento antes de cumplir los veinticinco.
A comienzos de los años ochenta, mientras lideraba una expedición para localizar a unos insurgentes subsaharianos en el norte de África, se apartó de su unidad durante una emboscada y cayó en una caverna. Sólo, herido y desorientado, comenzó a explorarla para tratar de encontrar una salida y, en su lugar, dio con la tumba de un ángel caído que sujetaba entre sus manos una espada imbuída de fuego infernal.
Movido por sus profundas creencias religiosas, creyó haber encontrado los restos de un arcángel y lo consideró una señal de Dios para que saliera de allí y emprendiera una nueva cruzada contra el Mal. Usó la espada para cauterizarse la herida, escaló hasta la entrada por la que había caído y regresó con su unidad.
De regreso a su casa solicitó una excedencia temporal para recuperarse y comenzó a perseguir criminales en secreto, pero también a inmigrantes, homosexuales y, en general, a cualquiera que a su juicio no cumpliera los preceptos de la Iglesia. Sus actividades llamaron la atención de la policía, que logró capturarle y encerrarlo en espera de juicio.
Mientras estaba allí le visitó un representante del Proyecto Hispania, que estaba enterado de sus actividades y deseaba ofrecerle un trato: unirse al equipo a cambio de evitar la cárcel. Rodrigo aceptó sin la menor vacilación. Le dieron el nombre en clave de Croat y una armadura de última generación y se incorporó formalmente a Hispania en 1987 tras la marcha de Cromañón.
Su permanencia en el equipo fue un continuo foco de conflictos. Sus valores ultra conservadores le llevaban a reprobar, a menudo y en voz alta, la presencia de mujeres en el grupo y la homosexualidad de Mistral. Las discusiones eran cada vez más frecuentes y además comenzó a extralimitarse cada vez más con los villanos a los que se enfrentaban, agrediendo brutalmente a aquellos que no encajaran en su visión del mundo. Aunque él no lo sabía en aquel momento, esta actitud se debía en gran parte a la influencia maligna de la espada, que potenciaba su ira y su intransigencia.
La situación llegó a hasta tal punto que Campeador exigió a sus superiores que expulsaran a Croat, pero estos, poco dispuestos a perder a un subalterno que obedecía cualquier orden sin cuestionar su moralidad, se negaron. Es más, no sólo no lo despidieron, sino que hicieron todo lo posible por protegerle: sobornaron a algunas de sus víctimas, intimidaron a testigos e hicieron desaparecer a ciertos detenidos molestos. A cambio, él realizaba misiones clandestinas para sus superiores, convencido de que eran necesarias para proteger el país.
Cuando Campeador hizo saltar el escándalo que acabó llevando a la disolución de Hispania Croat dio por hecho que esta protección se mantendría, pero sus jefes tenían bastante con cubrirse sus propios traseros y lo dejaron a sus suerte. Fue condenado a veinte años de cárcel en el Atolón, lo que le supuso un duro mazazo emocional ya que seguía convencido de que sólo había hecho lo correcto
En prisión trabó contacto con varios miembros de la Inquisición, los cuales vieron enseguida que compartía buena parte de sus ideales y le reclutaron. Con su ayuda fue capaz de mover algunos hilos y entrar en un programa de reinserción anticipada en sólo cinco años. Tras su salida, fue presentado ante el propio Gran Inquisidor el cual quedó bastante impresionado con su devoción y lo convirtió en su mano derecha, usando sus influencias para logra recuperar la espada de fuego.
Se convirtió en uno de los principales agentes de la organización a nivel nacional en los años siguientes. En 2003, mientras lideraba el asalto a un Refugio de la Fundación Hélix en Gerona se enfrentó a una joven empática llamada Roser Calvó que le obligó a sentir de golpe el miedo, la rabia y el dolor que habían sentido todas sus víctimas. Incapaz de soportar todo el peso de sus actos, se suicidó con su propia arma.
Después de su muerte, el Gran Inquisidor se quedó la espada ardiente y la usó como arma personal. El alma de Rodrigo, por su parte, fue al Infierno donde acabó comprendiendo la naturaleza de la espada que había empuñado durante años y cómo ésta había influido en su personalidad potenciando sus cualidades más negativas. Allí fue torturado por demonios bajo el mando del Caído Abigor, que pretendía convertirlo en uno de sus engendros, pero en vano. Completamente arrepentido de sus actos después de su contacto con la empática, se mantuvo firme en no volver a dañar a inocentes.
Hace sólo unos meses arriesgó su propia alma para ayuar a la joven Ariel, una nefilim hija del arcángel Míguel, a escapar del Infierno tras ser secuestrada por las fuerzas de Abigor. Como recompensa, el Cielo le ofreció la oportunidad de redimir sus pecados convirtiéndose en un Perro Negro al servicio del Concilio de la Muerte y llevar la almas de los difuntos a salvo a su destino final. Desde entonces procura ganarse el perdón con todas sus fuerzas.
Personalidad
Rodrigo era un hombre inflexible en todos los aspectos. Educado en unos férreos valores ultra conservadores que incluían especialmente el servicio a la Patria y la devoción a Dios, estaba muy chapado a la antigua: creía que las mujeres debían someterse a los hombres, que la homosexualidad era una desviación contranatura y una larga serie de barbaridades similares.
Bajo la influencia demoníaca de la espada, su intransigencia se hizo aún mayor. Empezó a creer que todo el que se desviara de lo que mandaba la Iglesia debía ser castigado, de forma dura y severa, para que comprendiera su error y pudiera salvar su alma. Estaba tan convencido de sus ideas que nunca dudaba a la hora de matar si lo consideraba necesario. Esta influencia se fue haciendo cada vez mayor a medida que empuñaba más y más el arma y sólo acabó tras su muerte.
Después de ser obligado a sentir de golpe todo el dolor y el miedo que había provocado en sus víctimas, el sufrimiento fue insoportable para él y le llevó a replantearse sus acciones en el Más Allá. Al darse cuenta de que no había estado cumpliendo la voluntad de Dios, sino que había seguido los impulsos de un arma demoníaca, el resto de sus valores se desmoronaron como un castillo de naipes. Durante los años que pasó en el Infierno siendo torturado casi constantemente, reconsideró la mayor parte de sus decisiones vitales y juró no volver a dañar a un inocente.
Al convertirse en un Perro Negro se prometió a sí mismo ser más abierto y tolerante en el futuro, aprovechando cualquier ocasión para conversar con las almas que guía y aprender algo de ellas.
Poderes y habilidaddes
Durante su época como Croat, empuñaba una espada imbuída con el fuego infernal de un ángel caído. El arma era mucho más poderosa que una espada normal, podía detener proyectiles y dañaba incluso a entes inmateriales. El demonio de su interior era capaz de guiar su mano, proporcionándole una destreza superior en el combate, pero también llenándolo de odio y potenciando las peores partes de su personalidad: odio, crueldad, intransigencia… Adicionalmente el gobierno le entregó una armadura de última generación capaz de resistir incluso el disparo de armas de fuego ligeras.
Estaba entrenado en táctica y estrategia militar, poseía una amplia experiencia en el combate con y sin armas y su formación militar le mantenía en una excelente condición física. Era además un líder nato, capaz de imponer una férrea disciplina en aquellos a su cargo y que no toleraba la más mínima infracción.
Tras su conversión en un Perro Negro posee un sexto sentido que le avisa del momento y lugar en que va a morir un alma a su cargo para que pueda ir a recogerla, así como la capacidad de teleportarse instantáneamente al lugar y de moverse a voluntad entre nuestro mundo y los diversos planos del Más Allá. Al ser un espíritu, no está sujeto a ninguna de las debilidades de los seres vivos: no necesita comer, dormir, ni respirar, no envejece y no puede enfermar. Sin embargo, no es totalmente inmortal: si algo consigue causar suficiente daño a su cuerpo espectral, su alma se desvanecería permanentemente. Es capaz de atravesar la materia sólida y volar, pero no puede interactuar con el plano físico ni ser percibido salvo por medios psíquicos o médiums. Como la mayoría de los psicopompos puede adoptar una forma animal, en su caso un gran perro negro, en la que es totalmente corpóreo y puede afectar al plano físico. En ambas formas posee unos sentidos excepcionalmente agudos.