HAZAÑA I
COSTE EN PUNTOS
DES
COO
FUE
INT
CON
VOL
AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Absorción 8 (Potenciar Fuerza, efecto secundario Salto, Extras: Rayo, Curación)
ESPECIALIDADES
Artes Marciales (E), Atletismo (E), Investigación, Leyes, Liderazgo, Negocios, Sigilo.
CUALIDADES
Identidad: Justiciero metahumano millonario. Frase: El poder conlleva responsabilidades. Contactos: Miembro fundador de los Centinelas.
DESAFIOS
Personal: Obsesionado con su misión. Personal: Sin relaciones profundas.
COSTE EN PUNTOS
DES
COO
FUE
INT
CON
VOL
AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Absorción 8 (Potenciar Fuerza, efecto secundario Salto, Extras: Rayo, Curación)
ESPECIALIDADES
Artes Marciales, Atletismo, Docencia (E), Investigación, Leyes, Liderazgo, Negocios, Sigilo.
CUALIDADES
Identidad: Director de la Academia Hazaña. Contactos: Una vez Centinela, siempre Centinela. Motivación: Guiar a la siguiente generación de héroes.
DESAFIOS
Físico: Piernas gravemente dañadas.
Fernando Azaña nació en una de las familias más ricas e influyentes de Santander y probablemente habría acabado siendo otro niño rico bueno para nada de no haber sido por su abuelo, que decidió hacerse cargo personalmente de su educación. Le enseñó desde muy pequeño a ser responsable y hacer todo lo posible por mejorar la vida de los que le rodeaban en vez de pegarse la gran vida como hacían sus padres.
Sus poderes metahumanos despertaron cuando sólo tenía catorce años mientras trataba de impedir que unos matones agredieran a un compañero de clase y, cuando su abuelo se enteró, le animó a usarlos para ayudar a la gente. Se aseguró de que recibiera la mejor instrucción posible (combate cuerpo a cuerpo, atletismo, conducción avanzada, técnicas de investigación…), adquirió discretamente todo el equipamiento necesario e incluso acondicionó un viejo refugio de la guerra civil que había en su propiedad para que le sirviera como base de operaciones.
Durante los años siguientes Fernando se dedicó por completo a su formación, entrenando sin descanso al tiempo que se sacaba una carrera de Derecho para poder gestionar el patrimonio de la familia algún día. En la universidad conoció a la que sería el amor de su vida, una estudiante de periodismo bastante comprometida socialmente llamada Soledad Póveda con quien enseguida inició una relación.
Comenzó a actuar como justiciero tras acabar sus estudios universitarios a comienzos de los noventa, usando el alias de Hazaña a modo de broma privada y, a la vez, pequeño homenaje a su abuelo. Se centró sobretodo en aquellos criminales que por su poder e influencia estaban más allá del alcance de la justicia común: empresarios corruptos, organizaciones criminales, jefes mafiosos… Se ganó el apoyo de la prensa y de la mayor parte de la opinión pública, que por una vez veía como los poderosos, los corruptos recibían su merecido.
En 1994 Campeador, con quien había colaborado brevemente antes de que Hispania se disolviera y que respetaba enormemente su dedicación, le invitó a formar parte del nuevo equipo que estaba formando, los Centinelas. Fernando no tuvo que pensarlo mucho antes de aceptar, aunque sí lo consultó con su abuelo y con Soledad para ver que pensaban. Ambos le apoyaron incondicionalmente, como habían hecho siempre.
Se trasladó a Valencia, donde el grupo tenía su sede principal, convirtiéndose en muy poco tiempo en uno de los miembros del grupo más comprometidos, siempre dispuesto a echar una mano a sus compañeros. Gracias a los recursos económicos de su familia podía permitirse financiar buena parte de la infraestructura del equipo y, al no necesitar un empleo, podía dedicarse a gestionar las operaciones cotidianas. Los Centinelas se convirtieron en una segunda familia para él.
Apenas un año después, Soledad fue secuestrada por Bulldog para atraer a Hazaña a una trampa. Aunque pudo rescatarla con ayuda de algunos de sus compañeros, la experiencia fue muy traumática para ella. Cuando unos meses después descubrió que estaba embarazada decidió que no podía exponer a su hija a ese tipo de peligro, terminando su relación y regresando a Santander. Fernando quedó bastante tocado por la ruptura, pero respetó los deseos de su ex pareja y evitó todo contacto con ella para no ponerla en peligro. Cuando su hija, Martina, nació se ocupó de cubrir todas sus necesidades desde la distancia.
A partir de entonces procuró mantener sus relaciones románticas superficiales y sin ataduras para no comprometer la seguridad de sus parejas. Esta situación se mantuvo hasta comienzos del año 2000, cuando inició un apasionado noviazgo con su compañera Psirena (Dana Darias) que duró varios meses antes de que ambos se dieran cuanta de que su relación estaba afectando a las dinámicas del equipo y decidieran terminar en buenos términos.
Fernando se volcó de por completo en su tarea como justiciero para superar esta nueva ruptura, esforzándose más que nunca y llevando su cuerpo y sus poderes al límite para proteger a la gente. A mediados de 2001, mientras ayudaba a combatir a un grupo de Inquisidores, el agotamiento le hizo cometer un fallo y quedó atrapado en un incendio, recibiendo profundas quemaduras en las piernas antes de que sus compañeros pudieran acudir a rescatarle.
Aunque recibió la mejor atención sanitaria disponible, el daño había sido demasiado grave y la funcionalidad de sus piernas se vio afectada permanentemente. Se vio obligado a llevar bastón y usar unos arneses especiales para poder caminar con cierta normalidad, lo que significó el fin de su carrera como justiciero.
Tras perder el que había sido su principal propósito durante la mayor parte de su vida, Fernando entró en una etapa depresiva. Se recluyó en su casa, ahogando sus penas en alcohol y negándose a hablar con sus antiguos compañeros. Su abuelo fue su gran apoyo durante este período, aconsejándole que buscara un nuevo propósito en vez de quedarse tirado compadeciéndose de sí mismo.
Mientras intentaba decidir qué hacer con su vida, escuchó accidentalmente a Sprint hablando de los problemas que estaba teniendo para lidiar con los incipientes poderes de su hija y se dio cuenta de que el resto de Centinelas estaba pasando por dificultades similares con sus propios vástagos. Entonces se le ocurrió crear una escuela donde poder enseñarles a manejar sus habilidades en secreto y transmitirles todo lo que había aprendido sobre la lucha contra el crimen. La idea fue acogida muy gratamente por sus compañeros, que le animaron a ponerla en marcha cuanto antes.
La Academia Azaña abrió sus puertas en 2002 como un centro educativo privado. Estaba ubicada en un discreto edificio, protegida por fuertes medidas de seguridad y contaba con un personal muy reducido para minimizar las posibles filtraciones. Al principio sólo acogía a los hijos y protegidos de los Centinelas, aunque con el tiempo empezaron a acoger a nuevos alumnos: metahumanos que deseaban aprender a controlar sus habilidades, futuros justicieros, hechiceros adolescentes… Al final la escuela creció tanto que se hizo necesario trasladarla a una nueva ubicación, un complejo amurallado cerca de los Jardines del Túria que contaba con más instalaciones e incluso disponía de dormitorios para mantener alumnos internos.
Fernando se volcó de lleno en su papel como docente, cuidando de todos sus estudiantes con la misma dedicación que antes había puesto en la lucha contra el crimen, contando siempre con el apoyo de su abuelo. El fallecimiento de éste en 2006, debido a las complicaciones de su avanzada edad, no sólo fue un duro golpe emocional para él sino que le supuso numerosos quebraderos de cabeza cuando sus padres (con los que no se había hablado en décadas) impugnaron el testamento del anciano y reclamaron su herencia poniendo en peligro la continuidad de la escuela. Afortunadamente pudo lograr que sus padres retiraran sus reclamaciones usando sus habilidades de investigador para sacar a la luz sus trapos sucios y hacerlo, además, sin exponer la verdadera naturaleza del centro.
En 2009 Soledad contactó con él por primera vez desde su ruptura para pedirle ayuda. Su hija había heredado los genes metahumanos de su padre y estos habían empezado a manifestarse en la pubertad, causando algunos accidentes. Fernando se ofreció a acogerla en la Academia sin dudarlo. Aunque en un primer momento su relación fue bastante distante, ya que no se habían visto nunca y ella le culpaba por haber escogido su carrera como justiciero sobre su familia, pero con el tiempo se fueron volviendo más cercanos y ella llegó incluso a tomar brevemente el manto de Hazaña.
En 2014, durante la Invasión Drax, Fernando usó un suero experimental para recuperar temporalmente el uso completo de sus piernas y poder colaborar con el resto de los Centinelas en la última batalla contra los invasores mientras Martina lideraba a los alumnos de la Academia y protegían a la población de la ciudad. Los efectos secundarios de la droga causaron nuevas lesiones en sus piernas, por lo que tuvo que renunciar a volver a usarla.
La verdadera naturaleza de la Academia había quedado expuesta durante el ataque, por lo que Fernando tuvo que lidiar con la atención mediática y con las autoridades. Logró firmar un acuerdo con el gobierno que le permitía seguir funcionando a cambio de ayudar a rehabilitar a jóvenes delincuentes metahumanos. Como parte del mismo, el centro contaría con presencia de un enlace permanente de A.R.E.S y seguridad mejorada. Fernando decidió ir un paso más allá y reveló públicamente su identidad, renombrando oficialmente el centro como Academia Hazaña.
En los meses siguientes tuvo que hacer frente a numerosas dificultades: manifestaciones ante la puerta de la escuela, campañas de desprestigio en las redes y los medios, pintadas agresivas… El punto culminante fue un ataque llevado a cabo por la Inquisición en mayo de 2016 que se saldó con varios alumnos heridos y una docena de Inquisidores detenidos.
Tras el ataque Fernando logró mantener la escuela abierta gracias al apoyo de algunos políticos y periodistas. Aceptó incluso firmar acuerdos con pueblos como los m’bali, los atlantes y las amazonas, acogiendo a algunos de sus jóvenes como alumnos para favorecer las relaciones diplomáticas y ganarse el beneplácito del Gobierno.
En la actualidad sigue dirigiendo la Academia y no tiene ninguna intención de jubilarse en un futuro próximo. Martina se ha convertido en su mano derecha y le ayuda a mantener todo funcionando correctamente mientras cuidan de una nueva generación de héroes y procuran enseñarles a usar sus dones con responsabilidad.
Personalidad
Fernando Azaña es, ante todo, un hombre responsable. Está convencido de que cualquier clase de poder que uno tenga (económico, político, metahumano…) debe ser usado siempre para ayudar a los más desfavorecidos y detesta profundamente a aquellos que abusan del suyo en beneficio propio. Su elevado sentido de la justicia fue lo que le llevó a convertirse en justiciero en primer lugar y forma una parte tan fundamental de su identidad que, cuando ya no pudo ejercer como tal, entró en un grave período depresivo.
Aunque en su juventud era alguien abierto y sociable que hacía amigos con facilidad,después de que Soledad se llevara a su hija lejos de él para protegerla de las consecuencias de su estilo de vida comprendió que sería egoísta por su parte mantener relaciones profundas. Se aisló del resto del mundo, relacionándose de verdad sólo con su abuelo y sus compañeros de los Centinelas y manteniendo únicamente relaciones románticas esporádicas que no supusiera un verdadero compromiso.
Sin embargo, al convertirse en profesor, esta tendencia comenzó a cambiar. Su sentido del deber le llevaba a buscar siempre el bienestar físico y emocional de sus alumnos, involucrándose a menudo en su vida personal para asegurarse de que desarrollaban al máximo todo su potencial. Intenta siempre inculcarles la importancia de usar sus poderes de manera responsable, mostrándose bastante decepcionado cuando alguno de ellos abusa de sus habilidades. Procura ser siempre amable y justo con ellos, pero no duda en castigarlos si es necesario.
Poderes y habilidaddes
Fernando es un metahumano nacido con la habilidad de absorber la energía de cualquier daño físico y usarla para potenciar su propia fuerza, sanarse a sí mismo o liberarla en forma de una poderosa ráfaga cinética. La energía almacenada se va desvaneciendo lentamente, por lo que puede necesitar “recargarse” para seguir gozando de los beneficios que le otorga. En su estado potenciado adquiere una fuerza sobrehumana y puede saltar grandes distancia sin esfuerzo.
Añadido a esto ha sido entrenado de manera intensiva en diferentes formas de comabate cuerpo a cuerpo, atletismo, infiltración y técnicas de investigación avanzadas. Posee una licenciatura en Derecho Mercantil, así como una amplia experiencia en el mundo de los negocios y como docente.