LE ROSE
COSTE EN PUNTOS
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COO
FUE
INT
CON
VOL
AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Kit de Disfraz (Transformación 4 Límites: Preparación, Sólo apariencia.), Látigo (Golpe Maestro 4 contundente. Extras: A Distancia, Balancearse, Atadura. Límites: Sólo un poder a la vez), Súper Sentidos 1 (Ventriloquía)
ESPECIALIDADES
Atletismo, Prestidigitación, Lingüística, Sigilo.
CUALIDADES
Identidad: Ladrona con alma de artista. Frase: ¡Que comience el espectáculo! Epíteto: La heroína de las mil caras.
DESAFIOS
Personal: El más difícil todavía.
Odette era hija y nieta de artistas. Se crió entre bambalinas y tramoyas, observando a sus padres desenvolverse en el escenario desde muy pequeña. El teatro fue su única escuela y los otros artistas sus profesores. Curiosa por naturaleza, aprendió todo tipo de artes escénicas a base de imitar a los que actuaban con su compañía: trapecistas, ilusionistas, malabaristas… Pero donde demostraba una talento único e inigualable era a la hora de hacer imitaciones. Era capaz de caracterizarse en pocos segundos e copiar perfectamente la voz y el lenguaje corporal de casi cualquiera.
Sus padres decidieron fomentar su talento y le permitieron actuar en el escenario en cuanto fue lo bastante mayor. Fue un auténtico bombazo y atrajo a muchísimo público, haciendo que teatros de toda Francia le enviaran ofertas. La vida parecía sonreírles.
Y entonces los nazis ocuparon el país y todo se fue a la mierda.
Sus números de siempre ya no eran “apropiados” para el nuevo régimen y debían pasar el filtro de los censores alemanes antes de poder representarse. Los padres de Odette respetaban demasiado la profesión para aceptarlo y se negaron a pasar por el aro, por lo que las autoridades nazis ordenaron arrestarlos. Se presentaron una noche en el teatro, arrestaron a toda la compañía y prendieron fuego al lugar.
Odette logró escapar usando sus habilidades como acróbata e ilusionista y trató de localizar el lugar donde tenían detenida a su familia para poder rescatarla, pero llegó demasiado tarde y cuando pudo dar con ellos ya habían sido ejecutados.
Furiosa con los alemanes, juró hacer todo lo posible por combatirlos. Empezó a usar sus habilidades para convertirse en una especie de Robin Hood moderna: robaba a los altos cargos nazis y luego repartía el dinero entre los más desfavorecidos en secreto. Cada vez que actuaba, dejaba en el lugar una rosa roja, por lo que el público empezó a conocerla como Le Rose (la Rosa en francés).
Sus actividades llamaron la atención de la Resistencia, que contactó con ella y le ofreció ayuda. Ella al principio se resistió porque prefería trabajar sola, pero finalmente acabó comprendiendo que de aquella forma podría hacer más daño a os nazis. Empezó a colaborar con los rebeldes como espía y saboteadora recurriendo a la violencia sólo cuando era estrictamente necesario.
En esta época trabajó en algunas ocasiones con otros agentes de la organización como Räche (con quien trabó una buena amistad que se mantuvo hasta su muerte) y Renard, con quien llegó a tener una breve pero intensa relación que ninguno de los dos se tomaba demasiado en serio.
Su labor durante la guerra resultaría fundamental ya que fue la responsable de encontrar la localización de la base principal de los Übbermensch en el castillo de Bergsburg y reunir toda la información necesaria para planear el ataque, aunque ella no llegó a participar en el mismo.
Al acabar la guerra intentó colgar la capucha, pero el gobierno francés le pidió que se uniera a sus servicios de inteligencia para ayudarle a identificar posibles espías y colaboracionistas alemanes que aún quedaran en el país. Durante este tiempo también ayudó a Räche a perseguir criminales de guerra nazis por toda Europa.
A modo de tapadera reunió un grupo de artistas y fundó una pequeña compañía teatral que actuó por toda Francia en los años siguientes. Llegó a tener tanto éxito que pudo reunir el dinero suficiente para cumplir el gran sueño de su vida: tener su propio teatro en París.
A finales de los sesenta empezó anotar ya los efectos de la edad y decidió retirarse tanto de la actuación como los servicios secretos y concentrarse únicamente en gestionar su teatro, cosa que hizo hasta 1985 cuando falleció en un accidente de coche.
Personalidad
Odette Celier era, ante todo, una artista nata. Poseía una profunda fascinación por cualquier tipo de arte escénica, desde el teatro al baile pasando por la prestidigitación y la ventriloquía. Pasaba horas aprendiendo nuevas disciplinas y ensayando sus números una y otra vez hasta dominarlos a la perfección.
Acostumbrada a interpretar todo tipo de papeles desde muy pequeña, solía mostrar siempre la cara que quería que los demás vieran de ella en cada momento y poseía un gran control de sus propias emociones que le permitía mantenerse impasible en cualquier situación. Tenía un gran carisma y encanto natural que le permitían ganarse la confianza de cualquiera en muy poco tiempo si se lo proponía.
Habiéndose criado en un ambiente humilde y con pocos recursos, siempre tuvo muy en cuenta a los desfavorecidos y los necesitados. No era raro que a menudo se desviara de su misión original o corriera algún riesgo innecesario si con ello podía ayudar a alguien que lo necesitara. Aunque se calcula que robó bienes por valor de decenas de millones de francos, repartió la mayor parte de ellos entre la población francesa para ayudarles a sobrevivir a la ocupación alemana.
Si tenía algún defecto era su necesidad de demostrar siempre su talento. No podía resistirse a un desafío y siempre procuraba hacer las cosas de una manera vistosa, espectacular y teatral, aunque eso supusiese un mayor riesgo para ella. Sin embargo, nunca llegó al extremo de poner a otros en peligro por culpa de su vanidad.
Poderes y habilidaddes
Odette carecía de poderes sobrehumanos de ninguna clase, aunque poseía una gran cantidad de habilidades adquiridas en toda una vida en los escenarios que la convertían en una ladrona y espía excepcional.
Era una actriz impresionante, con una capacidad para imitar a la perfección la voz y los gestos de cualquiera tras haberlo estudiado brevemente que casi rozaba lo sobrenatural. Esto, unido a una gran facilidad para los idiomas, le permitía hacerse pasar casi por cualquiera. Dotada de un talento natural para la caracterización, era capaz de crear disfraces prácticamente perfectos con muy pocos recursos que incluso lograban engañar a la gente más cercana de aquellos a los que suplantaba.
Aunque detestaba la violencia, solía llevar siempre consigo un látigo, que usaba la mayoría de las veces para atrapar a sus oponentes e incapacitarlos o para balancearse lejos del peligro. Con los años llegó a adquirir una gran habilidad en su manejo, siendo capaz de realizar maniobras bastante complejas con él sin aparente dificultad.
Durante su tiempo con la Resistencia y, más tarde, con los servicios secretos franceses, se convirtió en una excelente investigadora y aprendió a utilizar sus habilidades acrobáticas naturales para infiltrarse en casi cualquier lugar sin ser detectada.