SPRINT 1
COSTE EN PUNTOS
DES
COO
FUE
INT
CON
VOL
AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Súper Velocidad 7( Extras: Defensivo, Golpe Maestro Contundente, Regeneración)
ESPECIALIDADES
Atletismo (E), Boxeo, Investigación, Medicina, Química
CUALIDADES
Identidad: Justiciera súperveloz. Motivación: Evitar que la guerra se cebe en los inocentes. Conexiones: Su padre es su mayor aliado.
DESAFIOS
Debilidades: Debe ingerir un montón de calorías para compensar lo que quema. Enemigo: La Mano Negra y otras tropas nacionales.
COSTE EN PUNTOS
DES
COO
FUE
INT
CON
VOL
AGUANTE
DETERMINACIÓN
PODERES
Motocicleta (Súper velocidad 4)
ESPECIALIDADES
Atletismo, Boxeo, Conducir (E), Investigación, Mecánica (E), Medicina (E), Química (M)
CUALIDADES
Identidad: Ex justiciera traumatizada. Conexiones: Jefa de Medicina de los Royal Knights
Personalidad: Conserva su amor por la velocidad.
DESAFIOS
Personal: Estrés post traumático. Social: Su hijo es el villano Quickracer... y ella se culpa por ello.
Alice Rhodes nació con una extraña enfermedad degenerativa que la mantuvo postrada en una silla de ruedas desde una edad muy temprana. Su condición fue empeorando con los años, amenazando seriamente su vida, por lo que su padre, Lord Edmund, (un importante químico británico afincado en Asturias) se dedicó en cuerpo y alma a desarrollar una cura. Finalmente, con ayuda de su amigo el doctor Miñana, logró crear un suero que, al menos en teoría, debía revertir el deterioro celular de la niña.
El resultado fue espectacular: no sólo se curó por completo de su enfermedad, sino que su velocidad y su capacidad de regeneración se aceleraron a niveles sobrehumanos. Preocupado por que alguien pudiera descubrir las habilidades de su hija y usarlas para fines nefastos (o, peor aún, apartarla de su lado y convertirla en una cobaya de laboratorio), instruyó a la joven para que nunca usara su poderes en público.
Alice cumplió su promesa durante años, manteniendo su velocidad en el más absoluto secreto. Se convirtió en una mujer inteligente y educada, que a menudo ayudaba a su padre en el laboratorio y se escapaba de vez en cuando para correr a toda velocidad por zonas donde nadie podía verla.
En 1936, sin embargo, todo cambió. Con el estallido de la Guerra Civil, su padre y ella fueron testigos de los desmanes cometidos por uno y otro bando. Cada vez se le hacía más y más difícil no usar sus poderes para ayudar a la gente. Lord Edmund, que conocía a Alice perfectamente, se dio cuenta de lo que pasaba por su cabeza y llegó a la conclusión de que no podía evitar que su hija se involucrara en el conflicto, así que decidió ayudarla.
Juntos crearon un disfraz consistente en un mono, casco y gafas de piloto que ocultaban totalmente la identidad de la joven y le permitían moverse libremente. Así ataviada, Alice empezó a ayudar a gente por todo el norte de la Península, protegiendo a la población civil de las atrocidades de la guerra, sin tomar nunca partido por ningún bando.
En un primer momento fue capaz de mantenerse alejada del foco mediático, pero después de liberar a un grupo numeroso de civiles que iban a ser ejecutados por tropas nacionales la prensa se hizo eco y su existencia paso a ser de dominio público, convirtiéndose en un objetivo prioritario para ambos bandos. El ejército franquista buscaba capturarla y desentrañar el secreto de sus habilidades mientras que los republicanos pretendían reclutarla para su causa llegando incluso a enviar a Viriato a intentar convencerla, aunque sin éxito.
A medida que la guerra iba avanzando la situación se volvía más difícil para Alice. La aparición de la Mano Negra en 1938 la obligó a tener más cuidado que nunca, ya que los súper soldados franquistas tenían un particular interés en ella. Incluso después de la derrota republicana no cejaron en sus esfuerzos por capturarla, rastreando toda Asturias hasta que por fin, a mediados de 1940, lograron encontrarla.
Arias, Blasco y Carmona asaltaron su casa en plena noche intentando pillarla con la guardia baja y atraparla sin combatir, pero afortunadamente Lord Edmund tenía el sueño ligero y fue capaz de dar la alarma a tiempo. Alice intentó defenderse, pero tres oponentes con súper poderes eran demasiado para ella y hubiera estado completamente a su merced si su padre no hubiera intervenido arrojando a sus oponentes algunos de los productos químicos de su laboratorio, lo que le dio tiempo para ponerlos a ambos a salvo en un cuarto secreto del sótano.
Su padre, que había sido gravemente herido en la refriega y sabía que no le quedaba mucho tiempo de vida, le entregó los diarios de investigación donde guardaba la fórmula del suero de súpervelocidad y la condujo a un pasadizo secreto por donde podría huir sin que la vieran mientras él se quedaba atrás y prendía fuego a su laboratorio para retrasar a los atacantes y destruir cualquier indicio que les permitiera rehacer sus experimentos.
Devastada por la terrible pérdida, la joven usó sus poderes para cruzar la frontera hasta Francia y desde allí regresar a Inglaterra, donde reclamó la herencia y el título de su padre a pesar de lo culpable que se sentía por su muerte. Pensaba que sus poderes habían acabado convirtiéndose en una maldición, por lo que se negó a volver a utilizarlos y usó la investigación de Lord Edmund para desarrollar una droga que anulara sus habilidades sobrehumanas.
Por entonces la Segunda Guerra Mundial había llegado ya a un punto álgido y el rey Jorge VI se vio obligado a pedir a todos los metahumanos británicos que se alistaran. Alice se sintió profundamente conmovida por esta Llamada a las Armas, pero al haber perdido sus habilidades no pudo hacer nada. Sin embargo, ofreció sus servicios como química al gobierno ayudando a desarrollar nuevos medicamentos y colaborando con el equipo de médicos que atendían a los Royal Knights cuando eran heridos en combate.
Con el tiempo empezó a rehacer su vida. En 1942 se casó con Thomas Maybourne, un periodista que había conocido mientras hacía de corresponsal en España y con el que había retomado el contacto al volver a su país. Al año siguiente dio a luz a su primera hija, Martha, y en 1945 al segundo, Héctor.
Desde el primer momento tuvo un miedo irracional y profundo a que alguno de sus hijos heredara sus habilidades y tratara de usarlas como lo había hecho ella. Estaba convencida que eso sólo podía traerles desgracias. Por eso, cuando observó a la pequeña Martha, de sólo cinco años, alcanzar a un caballo al galope, el temor se apoderó de ella y, sin decirle nada a su marido, administró la droga que suprimía sus poderes a ambos niños.
Esta decisión acabaría por volverse en su contra en 1961, cuando su hija encontró sus diarios de investigación mientras buscaba fotografías de la familia que llevarse de recuerdo cuando se fuera a estudiar a Oxford y de este modo se enteró de la verdad. Aunque Alice trató de explicar sus motivos y se disculpó profundamente, su familia fue incapaz de perdonarla en aquel momento. Thomas abandonó la mansión familiar llevándose a Héctor consigo y Martha se fue a la universidad, negándose a contactar con su madre en bastante tiempo.
Eventualmente Alice lograría ganarse el perdón de su marido y, en particular, de su hija, la cual acabaría comprendiendo las razones por las que su madre había actuado así y aceptando la pérdida de sus poderes. Se graduó con honores en Bioquímica y gracias a las investigaciones de Lord Edmund se convirtió en una de las mayores expertas de su época en farmacología metahumana, logrando un trabajo en el departamento médico de los Royal Knights.
Su hijo Héctor, en cambio, nunca llegó a perdonarla. Indignado porque le hubieran arrebatado sus poderes, se obsesionó con recuperarlos a cualquier precio. Se juntó con malas compañías, cometiendo diversos delitos y usando las ganancias para someterse a todo tipo de experimentos para devolverle lo que había perdido. Uno de ellos acabaría teniendo éxito, permitiéndole convertirse en el criminal Quickracer. En 1979, durante una refriega con varios miembros de los Royal Knights, Héctor fue gravemente herido y aunque tanto su madre como su hermana trataron de salvarle la vida, acabó falleciendo.
Su muerte devastó a Alice, que siempre se había culpado de las elecciones de su hijo. Empezó a reconsiderar muchas de sus decisiones y acudió a diversos psicólogos que la ayudaron a aceptar su pasado. Aconsejada por Martha, decidió regresar a España y reconstruir la casa de su padre, pasando largas temporadas en ella cada año con su familia. De este modo pudo conocer a algunas de las personas que había ayudado como Sprint, dándose cuenta de todo el bien que había hecho en esa época y de que la muerte de su padre no había sido culpa suya.
Falleció en 1992 a causa de un anuerisma no detectado causado por un efecto secundario del suero que había usado para anular sus poderes. Su funeral fue un evento multitudinario al que acudieron prácticamente todas las personasa las que había ayudado como Sprint y que todavía estaban vivas, así como sus parientes y amigos, que deseaban rendirle un sentido homenaje póstumo.
En su testamento dejó la casa de Asturias y todos sus diarios de investigación a su nieta Danielle, con la intención de que pudiera sintetizar la Fórmula Sprint y convertirse en una heroína si lo deseaba.
Personalidad
De joven, Alice era una persona alegre y vital, siempre con una sonrisa y dispuesta a echar una mano pero que podía ser demasiado impulsiva en ocasiones. Veía sus poderes como un don que le permitía aliviar el sufrimiento de la gente y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad que debía honrar.
Tras el ataque de la Mano Negra y la trágica pérdida de su padre, su visión del mundo cambió radicalmente. Se culpaba a sí misma de lo que había pasado y estaba convencida de que sus habilidades habían sido en realidad una maldición, llegando incluso a tomar un suero experimental para suprimirlas. Comenzó a mostrarse más prudente, incluso demasiado cauta en ocasiones, analizando siempre todos los ángulos posibles de cualquier decisión que tomara por miedo a volver a equivocarse. Seguía queriendo ayudar a la gente, pero llegó a la conclusión de que debía hacerlo por medio de la ciencia, desarrollando nuevos medicamentos y ayudando a erradicar enfermedades.
Después de la muerte de su hijo, y de recibir por primera vez ayuda psicológica, pudo empezar a perdonarse a sí misma y se reconcilió con su pasado como justiciera. Sus visitas a España la ayudaron a comprender cuánto había hecho por la gente y que el sacrificio de su padre no había sido en vano, dejando atrás el miedo y recuperando parte de su antiguo optimismo.
Poderes y habilidaddes
La Fórmula Sprint dotó a Alice de una velocidad sobrehumana capaz de romper la barrera del sonido y mejoró sus capacidad de regeneración, permitiéndole recuperarse de las heridas y lesiones mucho más rápido que una persona normal. Ella podía usar su velocidad para esquivar la mayoría de los ataques, incluidos los disparos de fusil o ametralladora, y utilizar la inercia para asestar golpes fortísimos.
Los años ejercitando sus poderes hicieron de ella una atleta consumada, con una gran agilidad y resistencia, capaz de realizar maniobras muy complejas. Su padre la entrenó personalmente en el boxeo y otros estilos de combate cuerpo a cuerpo para maximizar la eficacia de sus poderes.
Añadido a ésto, era una brillante química y poseía amplios conocimientos médicos que, unidos a las investigaciones de su padre sobre su fisiología, la convirtieron en una de las principales expertas de su época en biología metahumana.
Tras renunciar a sus poderes se convirtió en una apasionada de la conducción y, en particular, del motociclismo, como una forma de experimentar de nuevo su antigua velocidad, llegando a ser una hábil piloto y mecánica y amasando una amplia colección de vehículos.