M’BALI

Hasta hace aproximadamente seiscientos años lo que hoy es el pueblo de los M’bali era sólo un grupo de tribus dispersas por un pequeño valle de África Occidental, el Valle de Sabrah, que tan pronto comerciaban entre ellas como se mataban unas a otras por los mejores pastos o zonas de caza. Cada una adoraba a sus propios dioses y seguía sus propias tradiciones.

Entonces, un día, un desconocido llegó a una de las aldeas. Era alto, fuerte y, sobre todo, inmensamente sabio. Sus consejos, siempre certeros y astutos, agradaron tanto a los distintos reyes locales que comenzaron a consultarle cuando se enfrentaban a algún problema. Él siempre respondía con una sonrisa y jamás pedía nada a cambio de su ayuda. Les enseñó nuevas técnicas para cultivar, cuidar del ganado o trabajar el metal, logrando que alcanzaran una prosperidad como nunca habían conocido.

Entonces empezó a hablarles de su dios, la araña Anansi. Les explicó sus bondades y las bendiciones que ofrecía a sus seguidores, algunas de las cuales ya habían experimentado. Poco a poco, mediante una combinación de mentiras, medias verdades y falsos milagros fue apartando a las distintas tribus de sus dioses ancestrales y acercándolos a su nueva deidad hasta tal punto que la mayoría comenzó a perseguir a aquellos que conservaban su antigua fe.

Entre aquellos que se mantenían fieles a sus dioses estaba una joven princesa llamada Ayesha. Aunque su padre, su chamán y la mayor parte de su poblado habían comenzado a adorar a Anansi, ella se negaba obstinadamente a hacerlo y seguía orando al espíritu guardián de su gente, el gran gorila Dahabu. Hablaba sin tapujos, acusando abiertamente al extranjero de haber sembrado la discordia en el valle con su falso dios y con sus palabras maliciosas.

Sus palabras llegaron a algunas personas, que empezaron a cuestionarse la veracidad de sus afirmaciones. Sintiendo que perdía el control de sus fieles, el extranjero (al que ahora todos llamaban Usombe, que significaba “profeta”) ordenó que la apresaran y la condenó a muerte por sus blasfemias.

La noche anterior a su ejecución, la joven Ayesha la pasó orando a Dahabu para que liberara a su pueblo de las mentiras que los esclavizaban. Y Dahabu respondió. Se le apareció en su celda bajo la forma de un inmenso gorila dorado y le preguntó qué estaría dispuesta a dar a cambio. Sin vacilar, ella ofreció su vida.

Al amanecer siguiente, justo cuando ella iba a ser sacrificada, un meteorito cruzó el cielo, se estrelló contra la estatua de Anansi que presidía la ceremonia, haciéndola añicos, y perforó un gran agujero en la montaña que había tras ella. Al mismo tiempo, un ejército de gorilas surgió de la selva circundante y atacó a las fuerzas del dios araña logrando acabar con la mayoría y poniendo en fuga al resto.

Viendo que todo parecía perdido, Usombe se transformó en una gigantesca araña peluda, revelando que en realidad era el propio Anansi camuflado, y atacó a la joven Ayesha, a la que responsabilizaba de su derrota. Sin embargo, un aura dorada rodeó a la princesa la cual, canalizando el poder divino de Dahabu, fue capaz de defenderse y dañar a su oponente lo bastante como para hacer que se retirase.

Los gorilas de Dahabu persiguieron a sus enemigos hasta expulsarlos del valle. Entonces, y sólo entonces, el dios gorila hizo su aparición para reclamar su parte del trato. Ayesha, agradecida, se arrodilló ante él esperando entregar su vida como había acordado. Para su sorpresa, Dahabu no la mató. En vez de eso le dijo que podría conservar su vida hasta que su pueblo no la necesitara y en ese momento vendría a por ella. Hasta entonces debía gobernar a su pueblo con sabiduría y asegurarse de que estuviera a salvo. Para ayudar en esta tarea, colocó una barrera de niebla alrededor de todo el valle que desorientaba a los viajeros y les hacía perderse en la selva.

Los supervivientes formaron una sola tribu, a la que se referían simplemente como M’bali (“el Pueblo”) y nombraron oficialmente a Ayesha su reina. Comenzaron a reconstruir sus casas, creando una nueva aldea al pie de la montaña donde había impactado la estrella fugaz. Construyeron un templo a Dahabu en la cueva formada por el choque y tallaron el propio meteorito en forma de gorila gigante para honrar a su guardián.

Esta estatua emitía constantemente el poder divino de Dahabu, que se extendía por todo el valle y mantenía fuerte la barrera de niebla. Con el tiempo la energía mística comenzó a afectar a toda la flora y la fauna de la zona provocando transformaciones tan imprevisibles como impresionantes y permitiendo a los M’bali comunicarse con los gorilas de Dahabu, a los que consideraban sus hermanos y que acabaron por formar parte de la tribu en términos de igualdad.

Guiados por su reina, que no había envejecido un sólo día desde que hizo el pacto con su dios, los M’bali prosperaron. No tardaron en darse cuenta que las plantas que crecían en torno a la estatua de Dahabu proporcionaban a quien las ingería un cuerpo fuerte y sano y las incorporaron a a su dieta diaria para desterrar la enfermedad de sus vidas.

Sin embargo, Anansi no había olvidado su derrota y no cejaba de enviar seguidores para tratar de atravesar la niebla, por lo que los M’bali empezaron a organizar patrullas para mantener alejado a cualquier extranjero, temiendo que pudiera ser un espía del dios araña. Durante siglos permanecieron seguros, alejados del resto del mundo y viviendo en armonía con la naturaleza.

Entonces, en 1921, un explorador y botánico español llamado Gaspar Miñana se perdió en las selvas que rodeaban el Valle de Sabrah y, de algún modo, logró atravesar las nieblas. Al principio los M’bali pensaron que era un agente de Anansi y lo encerraron, pero con el tiempo comprendieron que sólo Dahabu podía haberle franqueado el paso y decidieron liberarlo. Vivió con ellos casi dos años, compartiendo muchos de sus conocimientos sobre el mundo exterior y ganándose su respeto, llegando incluso a mantener una relación sentimental con la reina Ayesha. Antes de regresar a su mundo juró mantener la existencia del Valle en secreto.

Años más tarde, un joven antropólogo llamado León Montes encontró algunos de los viejos diarios del profesor Miñana y consiguió deducir la ubicación del Valle de Sabrah, organizando una expedición para encontrarlo y trabando contacto con los M’bali gracias al nombre del profesor. Allí fue recibido por la reina y por el propio Miñana, que se había reencarnado en un gorila inmortal gracias a Dahabu. Montes fue capaz de ganarse la confianza de ambos y con el tiempo fue aceptado entre los M’bali hasta tal punto que sus chamanes consintieron en enseñarle su magia, lo que le permitió convertirse en el héroe Tótem.

Desde entonces Tótem y su familia han visitado en varias ocasiones el Valle,convirtiéndose en el único lazo de los M’bali con el mundo exterior y apoyando a los escasos miembros de la tribu que han mostrado interés en visitar las tierras más allá de la niebla.

Descripción Física

Los miembros de la tribu M’bali no se diferencian físicamente en nada a otros habitantes de África Occidental, si bien debido al consumo continuado de la Aeneas Africani durante generaciones y generaciones a menudo suelen ser algo más altos que la media y no muestran signos evidentes de enfermedades como el acné o las caries.

Tanto hombres como mujeres suelen raparse el pelo (tanto por higiene como por comodidad), aunque algunos prefieren recogérselo en trenzas o rastas. También es bastante habitual que decoren sus cuerpos con tatuajes rituales en forma de figuras geométricas y puntos o con escarificaciones en las que introducen pequeñas piedras para formar patrones bajo la piel.

Personalidad

Uno de los rasgos que mejor define a los M’bali es su tremenda honestidad, ya que tras siglos y siglos enfrentándose a los continuos engaños del dios embaucador Anansi han desarrollado un profundo disgusto por las mentiras, que se consideran una falta muy grave en su sociedad. Aquellos que ocultan la verdad intencionadamente a menudo son rechazados y deben realizar algún tipo de expiación antes de ser aceptados de nuevo entre los suyos.

Eso no significa que no tengan secretos o que digan todo aquello que se les pasa por la cabeza sin pensar en las consecuencias. Ellos entienden y respetan la necesidad de intimidad de cada individuo y jamás presionan a nadie para que les cuente algo que no desea compartir. Del mismo modo, valoran enormemente la cortesía y siempre procuran hablar con respeto, incluso cuando están enfadados o tienen algún problema con su interlocutor.

Debido a su carácter honrado dan muchísima importancia a la palabra y las promesas. Ningún M’bali prometería nunca nada que no estuviera dispuesto a hacer y cuando dan su palabra, siempre hacen todo lo que esté en su mano para cumplirla. Con todo, entienden que a veces las circunstancias no lo permiten y valoran más la intención que el resultado.

Otra consecuencia de su sinceridad es el hecho de que miden a cada sujeto únicamente en base a sus propias capacidades, sin tener en cuenta su género, edad, especie o la familia en que haya nacido. Esto les ha llevado a tener una sociedad totalmente igualitaria en que no sólo hombres y mujeres tienen los mismos derechos, sino también los gorilas inteligentes que conviven con ellos.

Aunque los M’bali adoran a muchos espíritus diferentes, su deidad principal sigue siendo Dahabu y es muy raro que un miembro de la tribu no le haga alguna ofrenda o rece alguna oración en su nombre. Le consideran el guardián de su pueblo y no toleran que nadie le falte al respeto en su presencia.

La sociedad M’bali está muy unida y posee un fuerte sentido de comunidad que les lleva a cuidar unos de otros, especialmente a los más vulnerables, como los niños o los ancianos. Procuran vivir siempre en armonía con la naturaleza, tomando de ella sólo lo que necesitan y pasando el resto del tiempo con su familia o sus amigos, contando historias o tocando música.

Poderes y habilidaddes

El consumo continuado de la Aeneas Africani proporciona a los m’bali unas capacidades físicas al límite del potencial humano: su fuerza, destreza y coordinación son equivalentes a los de un atleta de élite. Así mismo, su sistema inmune y su capacidad regenerativa son superiores a los de un humano normal, lo que les otorga una esperanza de vida algo mayor llegando a vivir alrededor de ciento veinte años. Sin embargo, para gozar de estas ventajas deben consumir hojas de la planta con frecuencia o de lo contrario empiezan a perder sus cualidades extraordinarias con el tiempo.

Unos pocos M’bali son seleccionados en cada generación para estudiar la magia chamánica de su pueblo, aprendiendo a canalizar diferentes espíritus para realizar todo tipo de efectos mágicos que van desde imitar las habilidades de algún animal a sanar todo tipo de heridas y enfermedades.

Así mismo, en épocas de gran peligro el dios Dahabu suele marcar a algún guerrero como su avatar, bendiciéndole con la capacidad de adoptar la forma de un gran gorila dorado. Por lo general sólo hay un paladín del dios gorila a la vez y es una responsabilidad que se tomanmuy en serio, a modo de deber sagrado.

Los M’bali son biológicamente humanos, por lo que pueden desarrollar un gen hélix activo que les conceda capacidades sobrehumanas, aunque el uso continuado de la Aeneas parece hacer más difícil que esto suceda. Los metahumanos M’bali son considerados a menudo bendecidos por Dahabu y tratados con gran respeto, si bien se espera que utilicen sus dones en beneficio de su comunidad.

Todos los m’bali, tanto hombres como mujeres, son entrenados desde pequeños en el combate para proteger su hogar en caso de que las fuerzas de Anansi lograran invadirlo. La mayoría dominan el manejo de la lanza, el garrote y el hacha, entre otras armas. Están acostumbrados a moverse y vivir en la naturaleza, por lo que son expertos en supervivencia.

GUERRERO M'BALI
COSTE EN PUNTOS
36
DES
5
COO
5
FUE
5
INT
3
CON
4
VOL
4
AGUANTE
9
DETERMINACIÓN
2
PODERES

Soporte Vital 1 ( Enfermedades Extras: Regeneración, Resistencia al Envejecimiento Límites: Requisito- Ingerir regularmente Aeneas Africani). Lanza (Golpe Maestro cortante 4) Escudo (Resitencia al Daño 2, Límites: Reacción)

ESPECIALIDADES

Un Arma, Supervivencia.

CUALIDADES
DESAFIOS
CHAMÁN M'BALI
COSTE EN PUNTOS
38
DES
5
COO
5
FUE
5
INT
4
CON
4
VOL
5
AGUANTE
10
DETERMINACIÓN
3
PODERES

Soporte Vital 1 ( Enfermedades Extras: Regeneración, Resistencia al Envejecimiento Límites: Requisito- Ingerir regularmente Aeneas Africani), Magia 6 (Mimetismo Animal y Curación).

ESPECIALIDADES

Ocultismo, Supervivencia.

CUALIDADES
DESAFIOS
AVATAR DE DAHABU
COSTE EN PUNTOS
38
DES
5
COO
5
FUE
5
INT
3
CON
4
VOL
4
AGUANTE
9
DETERMINACIÓN
3
PODERES

Soporte Vital 1 ( Enfermedades Extras: Regeneración, Resistencia al Envejecimiento Límites: Requisito- Ingerir regularmente Aeneas Africani), Transformación 7 (Límites: Sólo en un enorme gorila dorado. )

Nota: En su forma de gorila tiene DES 5 COO 4 FUE 7 INT 3 CON 4 VOL 4 y AGU 11. Además ganan los poderes Salto 1 y Resistencia al Daño 3

ESPECIALIDADES

Atletismo, Pelea, Supervivencia.

CUALIDADES
DESAFIOS
METAHUMANO M'BALI
COSTE EN PUNTOS
36
DES
5
COO
5
FUE
5
INT
3
CON
4
VOL
4
AGUANTE
9
DETERMINACIÓN
3
PODERES

Soporte Vital 1 ( Enfermedades Extras: Regeneración, Resistencia al Envejecimiento Límites: Requisito- Ingerir regularmente Aeneas Africani), Control del Clima 6

Nota: Este perfil representa sólo un ejemplo ya que los metahumanos M'bali,al igual que sus contrapartes del mundo exterior, pueden desarrollar casi cualquier poder o habilidad.

ESPECIALIDADES

Poder (Control del Clima) , Supervivencia.

CUALIDADES
DESAFIOS
GORILAS DE DAHABU
COSTE EN PUNTOS
33
DES
5
COO
4
FUE
6
INT
3
CON
4
VOL
4
AGUANTE
10
DETERMINACIÓN
2
PODERES

Soporte Vital 1 ( Enfermedades Extras: Regeneración, Resistencia al Envejecimiento Límites: Requisito- Ingerir regularmente Aeneas Africani), Salto 1, Resistencia al Daño 1

ESPECIALIDADES

Atletismo

CUALIDADES
DESAFIOS